Hace una semana llegó a la cartelera española el biopic sobre Dalton Trumbo, uno de los guionistas más prestigiosos de los años 40 y 50.

Trumbo era uno de los pesos pesados de Hollywood. Sus historias, gracias a las cuales su familia vivía a cuerpo de rey, suscitaban pasiones en las salas de Cine norteamericanas. Sin embargo, el talentoso escritor no fue un ciudadano americano modélico. Su pacifismo y sobre todo su simpatía por ciertas ideas comunistas le valieron el hostigamiento del macartismo, esa caza de brujas histérica y paranoica que buscó espías, traidores de la patria y enemigos en todos aquellos ciudadano mínimamente interesados en algún planteamiento de Marx.

La película mantiene un tono bastante blando en sus 124 minutos de duración, intercalando gags cómicos con momentos de drama que nunca llegan a perturbar los ánimos en exceso. Las intenciones son tan evidentes y el desarrollo tan previsible que sería lógico acudir a Internet para comprobar si el director de esta cinta es Spielberg. Pese a ello, la película discurre agradablemente entre cigarrillos y máquinas de escribir. Bryan Cranston devora la pantalla cada vez que aparece en escena, y consigue dotar de personalidad cada plano en el que aparece. Su gestualidad y su voz hacen que su personaje, el autor de Vacaciones en Roma y El Bravo, sea el pilar del film. Viéndolo en acción uno se plantea si darle una tercera oportunidad a la sobrevaloradísima Breaking Bad.

El resto del reparto cumple correctamente, gravitando alrededor del magnético Trumbo. Entre los Diez de Hollywood, aquellas personalidades del mundo cinematográfico presentes en la lista negra de sospechosos comunistas, se encuentra también el personaje interpretado por Louis C. K., cuya serie homónima es totalmente recomendable.

Créanme, más efectiva que el Prozac.

Un claro maniqueísmo “Ken Loachiano se muestra sin tapujos para poner a cada uno en su lugar y colocar las respectivas etiquetas de héroes y villanos. Sin duda alguna podría ser emitida en un mitin de IU.

Para un espectador sin grandes pretensiones, Dalton Trumbo entretiene, aunque salvo la gran actuación de Cranston, no se esperen nada memorable.

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