La Queensland Gallery of Modern Art en Brisbane (Australia) recoge la última gran exposición retrospectiva de la artista fotográfica Cindy Sherman (New Jersey, 1954). Considerada una de las artistas más influyentes de finales del siglo XX, con sus "Untitled Films Stills" desarrollados entre los setenta y ochenta, se convirtió en el eslabón clave para el surgimiento del postmodernismo en las artes visuales.

Su continuo interés en la mutabilidad de la identidad ha inspirado a generaciones de artistas más jóvenes a tirar de las pelucas,los trajes y tomar las cámaras. Sin embargo el trabajo de Sherman no es tan ortodoxo en la teoría o el enfoque como su categorización histórica, mucho más sugerente y orgánicamente viva.

Sherman explora lo grotesco y lo siniestro, lo monstruosamente femenino y los mundos cómicos de la alta costura.

Comisariada por Ellie Buttrose, la muestra se salta todo antes del 2000 para comenzar con disparos de retratos busto, una serie de estudios de personajes similares a los realizados por un actor para graficar emociones en una variedad de vestimentas de uso diario. El absurdo elevado en las imágenes con sus poses acartonadas y maquillajes teatrales es fuertemente contrastado por la notable habilidad de la artista para evocar una variedad de arquetipos.

En una habitación contigua de la Queensland Gallery, una serie de payasos interpretados por Sherman en formatos gigantescos empuja al grotesco inherente del payaso en una zona de terror que deja inmovilizado.

Si bien otros artistas han incursionado en este tipo de imágenes, pocos han alcanzado la intensidad de Sherman, que sugieren una cantidad de lecturas profundamente espeluznantes.

Su serie más reciente de obras trazan un giro interesante para Sherman: los retratos de mujeres de alta sociedad a modo de bustos pero en menor escala donde evoca a las mujeres de cierta edad y condición en sus actitudes, sus vestimentas y maquillajes que son la punta de una sátira, pero también un reconocimiento a sabiendas que el arquetipo podría encontrarse dentro de la propia Sherman.

Si bien la obra de Cindy Sherman pudiera ser la quintaesencia de una especie de ironía postmoderna, también, como demuestra esta exhibición, podría tratarse de un desafío hecho en su propia imagen.

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