Las intervenciones en el patrimonio arqueológico y monumental en nuestro país, rara vez suelen estar libres de alguna polémica. Y es que siempre habrá tanto detractores como defensores de obras donde se trata de recuperar el legado de nuestro rico pasado histórico. Este caso es uno de los más sonados y comentados en las redes sociales. Sobre todo por el aluvión de críticas negativas, burla y mofa que ha sufrido el proyecto. Hablamos de los trabajos de consolidación y recuperación de una fortaleza medieval situada en la localidad de Villamartín, en la provincia de Cádiz.

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Este conjunto monumental data del siglo IX, en plena dominación árabe de la península ibérica. Omar Ben Hafsun fue quien ordenó su construcción. Ya en el siglo XIII, el rey Alfonso X conquistó el enclave, junto con la villa y el resto de localidades de la zona. Pasaron entonces a pertenecer a la Orden Militar de los caballeros de Calatrava. Más adelante volvería a caer en posesión de los musulmanes, para finalmente volver a manos cristianas en 1341. Ya en las postrimerías del siglo XV, con el ocaso incipiente del reinado árabe sufriría algunos asedios que resultaron infructuosos.

Con el paso del tiempo el castillo se fue derrumbando, hasta llegar al año 2013, donde se produjo el colapso de tres plantas de la torre de la fortaleza, y la perdida total de la fachada norte. Estaba catalogado como BIC, Bien de Interés Cultural, y fue incluído en la lista roja de monumentos en serio peligro de deterioro, lo que exigía una rápida respuesta por parte de las administraciones responsables de su cuidado. El año pasado, se llevaron a cabo los distintos trabajos de rehabilitación del inmueble.

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Pero tras su conclusión, la web Hispania Nostra calificó el resultado de lamentable y todo un desacierto en el modo de proceder. Se llegó a decir que fue toda una masacre para el patrimonio histórico. Un ridículo enorme. Criticó con dureza al arquitecto responsable del proyecto, Carlos Quevedo. Quien desde entonces ha venido soportando toda una andanada de críticas de todo tipo por su actuación desde el gran público, así como desde webs de especialistas en estos temas. 

La paradoja ha sido que en el marco de los prestigiosos premios internacionales sobre rehabiltación arquitectónica, los Architizer A+, su proyecto fue el que logró alzarse con el primer puesto en la votación popular, otorgándole la categoría de mejor obra de restauración.

Hay que recordar el estado absolutamente ruinoso por dejadez de las autoridades responsables del castillo. Y cómo se perdieron partes completas del mismo, lo que ha dificultado su recuperación. Aunque el trabajo seguirá provocando críticas a favor y en contra, lo importante es que al menos, con mayor o menor acierto se ha logrado recuperar un patrimonio que de otro modo, habría acabado finalmente por desaparecer. Quizás más que criticar a la intervención en sí misma, habría que hacerlo con quienes debieron haber actuado mucho antes.

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Y así haber evitado un estado de deterioro mayor. Pero ya se sabe como es este país, donde se critica lo que se hace, y no el por qué no se ha hecho lo que se debería haber hecho en su momento.