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Hace unas semanas la película Tribunal (Court, 2014) llegó a las pantallas españolas. Si ya es una noticia que un film de procedencia india se estrene en nuestras salas, más inaudito resulta ver una obra de autor, lejos de las coordenadas del Cine bollywoodiense. La película de Chaitanya Tamhane pone de manifiesto una cierta tendencia en el cine indio, la renovación de una cinematografía que (amén del gran Satyajit Ray, que no es poco) hasta hace poco parecía identificarse casi exclusivamente con un cine popular, local y difícilmente consumible por el espectador occidental.

Tribunal, lo que en Bollywood no se ve

Ya en los primeros compases del filme, el espectador se da cuenta de que estamos ante otra cosa.

Tamhane pone el foco en un poeta local, en la interpretación en directo de unos textos líricos que ya nos muestran una realidad social que queda fuera de foco en la producciones de Bollywood. La diferencias sociales, económicas, políticas aparecen entre las palabras de ese poeta que Tamhane filma a través de planos abiertos, mayoritariamente fijos, apostando por un distanciamiento sobre lo narrado que busca capturar una cierta sensación de verdad.

Aquí el espectador ya no queda capturado ni fascinado por la espectacularidad de los números musicales, por las historias de amor imposible ni por las emociones a flor de piel. Más bien al contrario, Tamhane busca mediante su puesta en escena que el espectador examine el film con ojos críticos, que valore y se enfrente a las contradicciones de unos personajes (y de toda una sociedad).

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La emoción se mantiene a raya, la sutileza y la depuración toman la pantalla.

Tribunal logró el premio a la mejor película de la sección Orizzonti, dedicada al cine más vanguardista y trasgresor, en el Festival de Venecia de 2014. De aquí, inició un exitoso periplo por festivales que le ha llevado a ganar el galardón a la mejor película en el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI) del año pasado y a ser seleccionada por India para la categoría de mejor película de habla no inglesia de la pasada ceremonia de los Oscar.

El cine indio se renueva

Tribunal no está sola. El cine indio ha entrado con fuerza en el circuito de festivales y nos permite vislumbrar un fértil futuro para el cine de autor del país. Cannes 2015 supuso un apoyo para esta cinematografía. La sección Une Certain Regard de 2015, incluyó hasta dos títulos procedentes de India: Fly Away Solo (Masaan, 2015) de Neeraj Ghaywan y The Fourth Direction (Chauthi Koot, 2015) de Gurvinder Singh. 

La película de Ghaywwan utiliza la metáfora del río Ganges para contarnos dos historias de unos personajes cuyo destino parece delimitado por las castas a las que pertencen.

La película se alzó con el premio FIPRESCI de su sección. Por su parte, Singh nos traslada a la región del Punjab de los años en The Fourth Direction para mostrarnos cómo es la vida cotidiana de unos personajes en una región marcada por los enfrentamientos entre los militares indios y los seguidores del sikhismo político.

Dos films que, como también hace Tribunal, parecen querer derrocar la idea de una India cohesionada y armónica. Tres obras que, junto a otras como Thithi de Raam Reddy, apuestan por una visión personal, por una cine con una construcción formal compleja, lejana a la funcionalidad de Bollywood, por mostrar la realidad de un país y de una sociedad, por contar aquello que desde los discursos dominantes se silencia.