La película producida por la cooperativa Metromunster, realizada por Xavi Artigas y Xapu Ortega, es la tercera de una producción con una intención clara, el concepto de legitimidad frente a legalidad en nuestra sociedad. Una piedra de toque que nos lleva, esta vez, después de No res (2011), y Ciutat Morta (2013), a la playa del Tarajal en la ciudad autónoma de Ceuta, frontera con Marruecos. Y aquí surgen todos los demonios –también están presentes, de otra forma en nuestras calles cuando campa la impunidad de las actuaciones policiales. El film aborda la muerte de 15 personas (oficialmente), los testigos confiesan que fueron más, en Febrero del 2014 por la actuación de los efectivos de la Guardia Civil.

El documento va destapando en un total de 15 puntos, todo lo que se esconde detrás de esta actuación. Primero muestra, y desmiente por ende al ministerio del interior, la utilización de balas de goma para “repeler” a personas que estaban en el agua y por tanto bajo el derecho internacional con derecho a auxilio. Desmonta el montaje de las imágenes claramente manipuladas, y así todo los argumentos que esgrimieron los órganos oficiales.

El contenido señala unas líneas que esencialmente desnudan el estado de derecho “especial” que sufrimos en este país, y más en las fronteras donde parece ser inexistente. Un documento esencial para ponernos en cuarentena antes de pronunciar la palabra democracia para calificarnos.

No es la primera, y sospechamos, que tampoco la última actuación de este tipo por parte de los órganos de seguridad del estado. El incidente, como bien describe la película, después de escuchar variadas voces, es un claro aviso de cómo gestionar las fronteras y posteriores intentos. El documento deja patente que no es un caso aislado, sino que escondía un claro aviso.

Legalmente todos los observadores exteriores, periodistas, abogados y ONGs, hoy en día, no pueden seguir con la investigación, porque simplemente no se ha realizado oficialmente. Desde los propios canales de actuación de la justica, este hecho también es una “excepción”, no aparece, está fuera de la propia lógica de sus propios mecanismos.

La utilización de los términos “inmigrante”, bajo todos los informes claramente de forma intencionada, quitando el valor del término “persona” y las palabras del Ministro de Interior Jorge Fernández Díaz, constantemente desmentidas por el trabajo de análisis del documento, hacen evidente el mal funcionamiento, y la impunidad del poder apoyado por su sacrosanta muletilla de “aplicar la ley”.

Otro de los elementos a destacar es la forma cómo se ha realizado el documental, la recopilación de material de archivo. Imágenes en vídeo de las propias cámaras de seguridad. Otro discurso evidente es el de las imágenes, muy cercano al análisis que el realizador alemán Farocki realizaba en sus films sobre la manipulación de las imágenes (“las imágenes nos engañan”).

Sobre este aspecto el propio Xavi Artigas señalaba en las tertulias de la “Cantina” de la Cineteca que la intención de la pixelización de esas imágenes, su suciedad, “con la forma hacer molestar al espectador”, y destacar la propia función de esas imágenes, desde el control hasta la manipulación.

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