La actriz, guionista y directora israelí Ronit Elkabetz falleció ayer, 19 de marzo, después de un larga lucha contra el cáncer. Tenía sólo 51 años, pero la enfermedad le ganó la partida. Una noticia especialmente triste, porque Ronit Elkabetz es, junto a su hermano Shlomi y otros compatriotas como Nadav Lapid, uno de los principales nombres de una nueva generación de cineastas hebreos que mejor y más lúcidamente han sabido tomar el pulso a un país, Israel, y por ende a toda un sociedad.

Ronit Elkabetz y Shlomi Elkabetz han escrito y dirigido una trilogía imprescindible, que disecciona de forma diáfana y compleja la situación de la mujer en la sociedad judía.

Tres películas, que nos cuentan tres episodios de la vida de Viviane Amsalem (que encarna la propia Ronit Elkabetz), probablemente uno de los personajes femeninos más bellos y emocionantes del Cine reciente.

To Take a Wife (2004) supone el primer acercamiento al personaje de Viviane Ansalem. Viviane quiere separarse de su marido, pero su hermanos intentarán convencerla de que su lugar está junto a su marido y sus hijos. El peso de la tradición y de la familia como coercción de la voluntad de una mujer que quiere ser libre, que quiere se dueña de su vida y su destino.

Estamos en la Israel de 1970.

En Los siete días (2008), viajamos 20 años. Continuamos con las vicisitudes del matrimonio entre Viviane y su marido Eliyahu. Tras la muerte de uno de de los hermanos de Viviane, toda su familia debe velar, como manda la tradición, al fallecido durante siete días. El encierro de toda la familia supondrá el caldo de cultivo para que afloren todas las rencillas, secretos y problemas que parecían acallados.

La Guerra del Golfo como telón de fondo servirá como espejo en el que parecen reflejarse las disputas familiares.

En Gett, el divorcio de Viviane Ansalem(2014), Viviane luchará contra un sistema judicial basado en leyes religiosas que le podrán muy difícil lograr su ansiado divorcio. Un juicio que se dilatará en el tiempo hasta el paroxismo, en diferentes vistas que parecen ser una fotocopia de las anteriores.

En este film, Ronit y Shlomi Elkabetz dan un paso adelante en su construcción fílmica, sacando el máximo partido a un único espacio, el juzgado, a través de unos planos fijos asfixiantes.

Un film que con el que consiguen tener una voz y una mirada propia con la que poder exprimir su talento en futuras ficciones. LEl film fue presentado en la Quinzaine des Réalisateurs de Cannes 2014, fue seleccionada por Israel para competir en los Premios Oscar de ese mismo año y fue nominada al Globo de Oro a la Mejor Película Extranjera.

El cáncer nos ha arrebatado a Ronit Elkabetz y, con ello, nos deja huérfanos de un talento, de un talento que se ha ido demasiado pronto.

Nos quedan sus películas, sí, y también su magnífica labor como actriz en películas de la talla de La banda nos visita de Eran Korilin o Alila de Amos Gitai.

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