Adentrarse en Nepal es hacerlo en un país repleto de montañas coronadas por el lugar más alto del mundo, el Everest. Es el lugar ideal para escaladores y para otros turistas ávidos de aventura sin ninguna preparación física o técnica. Katmandú, la capital, ofrece todo tipo de servicios para llevar a cabo tu misión, incluyendo la posibilidad de descubrir lugares más remotos, caso del reino de Dolpo.

El camino presenta una altitud moderada al principio, pudiendo aclimatarte pronto al clima y a la dureza de la expedición, todo ello jalonado de vistas a ríos, bosques frondosos y paisajes repletos de nieve.

En la región de Jumla sus habitantes se caracterizan por ser agricultores o pequeños comerciantes, y también por su amabilidad y hospitalidad. A la altura de Bharbara-La el trayecto ya se vuelve más duro pero el espectáculo de los valles y las montañas desconocidas lo hacen más llevadero.

A más de 5.000 metros de altura, Dolpo aparece rodeado de grandes cumbres repletas de nieve, inapreciables en cualquier mapa corriente, incluso para los guías locales que parten desde Katmandú. Para cualquier aldea de la zona, la llegada de un grupo de aventureros representa un acontecimiento, entablando muchas veces el primer contacto entre ambas civilizaciones.

Pungmo es una de esas aldeas, donde todo gira en torno a la agricultura y a una vida sencilla, destacando el cultivo de la cebada, la única que puede resistir las bajas temperaturas.

Cuando no es para el consumo propio o el de los animales, la cebada es utilizada como moneda de trueque en otros lugares. Ni la televisión, ni la calefacción, ni la luz eléctrica son conocidos en estos lugares.

Otro lugar que destaca es el Lago de Phoksumdo, con casi un kilómetro de profundidad, donde ninguna especie vegetal o animal puede sobrevivir en un clima tan duro.

A su lado, el Monasterio de Ringmo es el lugar idóneo para el culto y la oración, alejado del ruido y edificado para albergar a una pequeña comunidad dedicada a la vida contemplativa y solitaria.

La época ideal para visitar Nepal va de otoño a primavera, ya que el verano está asolado por el Monzón. Se pueden preparar viajes organizados desde Katmandú, partiendo en vuelo hasta Phokara y desde allí iniciar la ruta hasta Dolpo.

Al ser una de las rutas más desconocidas de Nepal es imprescindible una buena preparación, contar con un buen equipamiento y estar acompañado de guías locales.

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