“Yo no creo en Dios pero mantengo una buena relación con él” Krzysztof Kieślowskirespondía de esta manera a una entrevista realizada a principio de los noventa, poco antes de su temprana muerte. The Decalogue (1988) fue el proyecto de serie televisiva que llevó a cabo Kieślowski bajo la idea de su guionista Krzysztof Piesiewicz. En ella desarrollaba los 10 mandamientos bíblicos en 10 films pero con la proyección que un teísta seglar no creyente, aplicaba a la realidad del mundo actual y las contradicciones universales, eternas, de la vida de los hombres. En cada uno de los mandamientos Kieślowski y Piesiewicz dibujan las contradicciones de vivir la vida, llegando a conseguir, el director polaco, la dramatización y visualización de las principales traumas humanos con el sentir de un humanista, laico, que camina con la única compañía del hombre, en medio de la soledad de un mundo sin Dios, o un Dios de otra manera, más bien de la pregunta.

En cada pieza está la interrogante y las contradicciones que el hombre tiene en su vida. Qué es el mal, qué es el bien cuando el único juez es el ser humano y sus circunstancias. Cómo actuamos, por qué, dónde reside la humanidad, quizás en minimizar el dolor. El Decálogo es un libro abierto de sentir humano, un espejo donde mirar si en la vida faltaste a alguna clase, al fin y al cabo un manual sin responder a ninguna pregunta, como la educación sentimental de Pauline en la Playa, o Mi noche con Maud films de Éric Rhomer, bajo otro orden de cosas. Decía un imán iraní ante la espiritualidad del mundo laico, que era en el Cine donde Occidente la encontraba. Y en las imágenes del director polaco, la materialización fílmica de la epifanía, la metáfora visual como cristalización del milagro y su mística.

Dos de esos episodios se llevaron al cine: No Amarás. (Short film about love) 1988, y No Matarás (Short film about Killing) 1988. No matarás, generó todo un pensamiento crítico en la Polonia de la época. “Es mucho más humano que el decálogo de la Iglesia y que la propia biblia. Porque te muestre realmente lo que es, lo que significa cada frase, porque algunas veces las personas escuchan el texto pero sin entender el sentido”, señala Dorota Barys, directora del Instituto Polaco de la Cultura, y añade “En los valores planteados en No matarás, vemos el desarrollo de cómo una persona mata a otra, y vemos qué es lo malo y qué es lo bueno.

Pero cuando el sistema, con la pena de muerte, mata al acusado, los espectadores no sabemos quién es malo o bueno, nos plantea interrogantes. Esto llevó a una gran pregunta en la sociedad. En 1988 la pena de muerte se abolió completamente en Polonia”

La idea de la trilogía también en Azul, Blanco y Rojo.

Los tres valores que se dibujan, dramatizándose son la libertad, la fraternidad y la igualdad, que sobrevuelan sobre los sentimientos de seres que sufren y sienten, la pérdida, la soledad… el desamor. Unifica por tanto los traumas humanos con la idea y el valor de una cultura, representada por su país de acogida Francia, y los valores de un continente, los del humanismo laico (valores europeos). Subraya Joanna Bardzinska “Si en los documentales estaban en lo superficial, con Azul entramos dentro de la pupila del ser humano.

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