Medio siglo hace de la publicación del libro “El Cine según Hitchcock”, donde el gran cineasta británico tuvo aquella larga entrevista en 1962 con su colega francés François Truffaut, otro maestro del Séptimo Arte, con un estilo muy diferente al de AlfredHitchcock, pero que tenía como su ídolo a éste.

Intercalando entrevistas a varios cineastas actuales como David Fincher, Martin Scorsese, Paul Schrader, Wes Anderson, Olivier Assayas,etc., se recuerdan aquellos míticos días, desmenuzando los detalles de la filmografía de Hitch, desde los conocidos a los aparentemente más insignificantes, pero importantes para quienes se fijen en los pequeños detalles.

Truffaut quería reunirse con Hitchcock por que le consideraba “el mejor director del mundo”, algo que emocionó al director de “Rebeca”, considerado simplemente por la crítica de la época y el público como un simple cineasta de entretenimiento. La Nouvelle Vague, que lideraba Truffaut, al contrario, le tenía como un autor con un estilo personal.

Para interesados en contar historias en una película o para cinéfilos, lo que se cuenta es apasionante. Y más teniendo que es de otra época, con otra manera de entender el cine, sin estos gustos actuales, sin esta obsesión actual por las imágenes desenfrenadas y ese estilo visual mareante. Y más si uno de los dos directores fue abanderado de un cine “de autor”, del cual huyen muchos de los que prefieren películas de acción descerebradas.

Truffaut es quien entra más en muchos detalles pequeños de las películas de Hitch, insistiendo más de una vez en el catolicismo del director, como si viera ahí cierto simbolismo religioso, y recalcando el sentimiento de culpa omnipresente en los guiones, con el tema recurrente del falso culpable. Al principio, Hitch no se atrevía a contar muchas cosas, dado lo insólito de la pregunta de su colega, pero gracias a Truffaut, se fue abriendo y contando detalles muy fuertes para la época.

Se recalca como “Psicosis” fue una pequeña revolución en el cine de la época, rompiendo con lo que esperaba el público ver. Recalcan que fue un “escarmiento” de Hitch al público, sorprendiéndole todo el tiempo con giros de guión y con la muerte violenta de la protagonista pasado un tercio de película.

Por supuesto se alude, aunque brevemente, a la magistral escena del asesinato en la ducha, que según Hitchcock costó una semana de rodaje y 70 tomas.

También se alude a la manera de trabajar de Truffaut, lo que pasa es que por entonces sólo había rodado 3 películas, y Hitchcock ya llevaba 50. Hitch corrigió el estilo de rodar de Truffaut cuando le describió la famosa escena de “Los 400 golpes” con el niño protagonista descubriendo a su madre poniendo los cuernos a su padre con otro en plena calle. “Yo habría hecho que dijeran nada”, dijo Hitchcock, corrigiendo lo de la frase del niño “Creo que nos ha visto”.

Se recuerda al final del documental que continuaron con su amistad y tanto se escribían como se enviaban sus guiones, con comentarios y consejos.

Truffaut también hizo algunas películas de suspense, entre los diferentes géneros de su obra, inspirándose en Hitchcock, aunque luego le metía un estilo muy propio y muy francés.

Un tipo de cine que ya no se hace, y del cual sus herederos serían Roman Polanski (“Frenético”, “El escritor”), David Fincher (“Zodiac”) o incluso Woody Allen (“Match Point”), aunque el maestro neoyorkino se acerca más a Truffaut, precisamente.

HITCHCOCK-TRUFFAUT: * * * *

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