El inicio de la visita a Amsterdam, una de las ciudades culturales y financieras más notables del Viejo Continente, tiene su origen en la Estación Central, principal eje de las comunicaciones de la ciudad holandesa. Este edificio fue levantado a finales del siglo XIX sobre una isla artificial y presenta una fachada renacentista, en un guiño al carácter comercial que ha marcado a la ciudad en toda su historia.

Al lado pronto aparece el curso del río Ij, principal ruta para barcos mercantes. A ambas orillas aparecen viviendas flotantes o veleros, dando colorido a una de las zonas más nuevas de la urbe.

Las Islas Occidentales son tres pequeños islotes construidos durante el siglo XVII y, en una de ellas, la Isla de Realeneiland, se localiza uno de los enclaves más atractivos de Amsterdam, la calle Zandhoek.

El puerto de Amsterdam, con el conocido Barrio Rojo entre leyendas de pescadores, marineros y prostitutas, es un lugar imprescindible en toda visita a Amsterdam, donde nadie se queda indiferente. La Oude Zijde o Zona Vieja, recorre todo el este de Amsterdam, concentrando canales y calles a lo largo del Río Amstel. Es allí donde se localiza la Oude Kerk, original del siglo XIII pero con estructura propia del periodo gótico. Lugar de interés es el Museo Rembrandt, así como la Plaza Nieuwmarkt, frontera entre el barrio rojo y el judío.

Ya en la Zona Nueva se halla la Plaza Dam, con su monumento a los fallecidos en la II Guerra Mundial, el Palacio Real y la Nieuwe Kerk. Tomando la Calle Rokin se llega hacia el Río Amstel y el primero de los canales en forma de anillo que presenta la ciudad. El Canal de los Príncipes o Prinsengracht, cruza diferentes barrios de Amsterdam, destacando el más próximo al Río Amstel.

Presenta viviendas flotantes y una iglesia del siglo XVII.

En la zona más al sur de Amsterdam convergen los museos más importantes de la ciudad, dando su nombre al barrio: el Museo Van Gogh, el Rijksmuseum, el Stedelijk y el Concertgebouw (el auditorio de la ciudad). El primero es uno de los favoritos, donde se puede contemplar lo más importante del artista.

Por su parte, el Rijksmuseum cobija a los mejores pintores del Siglo de Oro holandés.

Por último, también es interesante visitar Vondelpark, el pulmón de la ciudad, con parterres, estanques o bosques, y el Barrio Jordaan, una zona muy animosa plagada de pequeños talleres de artesanos, cerca de la Casa Museo de Anna Frank.

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