Así como la música tiene los Premios Grammy desde 1959, la televisión los Emmy desde 1949 y el teatro los Tony desde 1947, el séptimo arte o la industria cinematográfica hace lo propio con el reconocimiento anual que otorga desde 1929 a sus mejores exponentes, con el Premiode la Academia al Mérito Óscar, una estatuilla dorada con la figura de un cuerpo masculino bien torneado, que podríamos asumir es la figura de “Óscar”. Para quienes lo reciben, bien sea directores, escritores, productores, técnicos y actores, representa el máximo honor profesional de sus carreras y es su gran aspiracional.

La AMPAS, por sus siglas en inglés “Academy of Motion Picture Arts and Sciences”, y sus miembros, son año tras año los encargados de hacer una juiciosa postulación y elección de los personajes que mejor representen a cada una de las categorías, 32 en total, incluyendo el Óscar honorífico y la película más premiada. Los ganadores son reconocidos en medio de una elegante gala al mejor estilo de Hollywood, en donde todos aprovechan para sacar sus mejores trajes y adornar la alfombra roja en cualquier noche de finales de febrero o principios de marzo, por lo general.

Hasta la fecha se han celebrado 88 entregas de estos premios, con algunas variaciones desde su primera versión, pero conservando la intensión inicial de exaltar el sobresaliente desempeño de quienes participan de esta maravillosa industria que tanto nos entretiene y divierte. Pero bueno, claros están estos registros históricos; sin embargo poco se conoce sobre el origen de su nombre, poco sabemos de Óscar.

Pues bien, no hay un documento oficial que determine la verdad sobre este curioso dato, pero se escuchan ciertos rumores de pasillo que se lo atribuyen al primer esposo de la actriz Bette Davis, quien recibiera entonces una de las primeras estatuillas como mejor actriz. Por otro lado y es tal vez una versión más creíble, se dice que fue Margaret Herrick, secretaria de la Academia en 1931, quién en honor a su tío Óscar eligió el nombre del galardón en presencia del columnista Sidney Skolsky, que después publicaría un artículo citando a la secretaria refiriéndose al bautizo del hombre dorado así: “Los empleados han nombrado afectuosamente su famosa estatuilla como Óscar.”

¿Cuál de todas las versiones será la correcta?

Parece difícil de decir; lo que si es cierto es que en 1939, La AMPAS hace oficialmente público el nombre de Óscar, y desde entonces ha sido él quien tiene la última palabra para dar el veredicto de los y las mejores del séptimo arte, a veces a gusto del público y otras tantas más en su contra; porque si algo está claro en todo lo que se teje alrededor de este evento, es que siempre los ganadores levantan polémica y despiertan en los críticos expertos y aficionados, pasiones, amores y odios profundos que se revelan sin frenesí.

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