Mucho tiempo ha pasado ya desde aquel 4 de marzo de 1994 en que se estrenara La lista de Schindler y descubriéramos a Ralph Fiennes, un actor inglés que había comenzado su carrera tres años antes en series de Televisión de su país y en un par de largometrajes británicos que llegaron poco después gracias a la fama que adquirió su nombre debido al trabajo realizado en el film de Steven Spielberg, y la consecuente nominación al Oscar al mejor actor secundario que obtuvo.

Más de veinte años después, y con bastante menos pelo que entonces, aunque los maquilladores logren disimularlo de maravilla, Ralph estrena Cegados por el sol, y confirma que con 53 años está en forma. Completamente en forma. Harry, el productor musical al que interpreta, es un hombre alegre, alocado y desinhibido que no se lo piensa dos veces a la hora de cantar, bailar o desnudarse totalmente para lanzarse a la piscina y seguir pasándolo todo lo bien que se pueda.

Un personaje así, por supuesto, no se sustenta sin una buena razón detrás. Un trauma, algo roto por dentro que se intenta recomponer, una vida que se quiere enderezar. Eso no significa que no esté bien ser tan extrovertido, pero en el Cine los comportamientos extremos responden siempre a una explicación oculta y Cegados por el sol se centra en descubrirla.

Una película contada por medio de dos parejas, una cantante y un director de cine por un lado, el productor y su hija por el otro.

¡No te pierdas las últimas noticias!
Haz clic en el tema que más te interese y te mantendremos al corriente con aquellas noticias que no debes perderte.
Televisión

A los cuatro les esperan unas vacaciones que ninguno de ellos tenían planeadas.

Cinta llena de contrastes, como su propio título, con una cantante operada de la garganta, por lo que no puede hablar, cuya pareja es un chico tranquilo, tal vez demasiado... nada es gratuito en Cegados por el sol. Pero lo que desde luego no tiene precio es asistir al despliegue de talento que Ralph Fiennes imprime en cada fotograma.

Ya sabíamos que es uno de los más grandes intérpretes que ha dado Gran Bretaña, que por El jardinero fiel, El fin del romance o El gran hotel Budapest debió recibir premios a los que no fue ni siquiera candidato, pero en este film su nivel va más allá.

Un actor tiene que estar dispuesto a hacer cualquier cosa en la pantalla. No deja de ser ficción, así que está permitido para lograr la credibilidad de su personaje, pero está claro que llega un momento en la vida en el que ese "lo que sea" adquiere una dimensión especial y se convierte en un aliciente para demostrar que no existen límites, que somos nosotros quienes los ponemos.

De este modo Ralph alcanza una plenitud que, si bien ya tenía, porque quien lo conoce lo admira, le hace ahora pisar un terreno por el que aquel que resbale no acaba cayendo. Se llama convertirse en leyenda, y por ese mismo sendero caminaron antes Sean Connery o Jeremy Irons. Es el turno de Ralph Fiennes.Ahora le toca a él ponerse cómodo.

¡No te pierdas nuestra pagina de Facebook!!
Haz clic para leer más