Durante toda esta semana, J. K. Rowling ha sido el bombazo, publicando el libro titulado Historia de la Magia en América del Norte, una parte al día, durante cuatro días. En su mejor momento, fue un poco descuidado. Cuando estuvo en momentos menos intensos, éste estaba desinformado y poco rebuscado. Y en sus peores momentos, fue ofensivo para los fanáticos de la magia y J. K. Rowling.

Antes de leer éste trocito, debe usted saber que puede contener spoiler, y que es todo publicidad para su próxima película llamada “Bestias fantásticas y dónde encontrarlas”, en la que una bruja británica viaja a América y se encuentra con una amenaza para todas las brujas y magos americanos.

La película tiene lugar en la década de 1920, por lo que la historia no pasa de ese punto.

Cada una de las cuatro partes, Rowling escribió cortos, pero aun así, cada uno es distintamente impresionante y profundos. Rowling revela una falta de conocimiento sobre la historia de Estados Unidos que hace de ésta una lectura un tanto dura. Ella tampoco se da cuenta del carácter delicado de algunos temas con los que está tratando, es eso o es que simplemente no le importa, y los fanáticos de la historia de Estados Unidos se lo echan un tanto en cara.

El primer título se llama Nativos Americanos y la opinión generalizada es la siguiente, junto a palabras textuales traducidas del inglés:

¿Quién podría predecir que una dama blanca del Reino Unido tendría problemas con la apropiación de la cultura nativo-americana? Oh, espera, que debería haber sido completamente obvio para cualquiera, incluso pensando en hacer lo mismo que J.

K. Rowling hizo. Cuando se está combinando una historia de la magia con nativos americanos, estás cayendo en un pozo sin fondo y prejudicial de llamarlos místicos. Y Rowling no sólo no evitó caer en éste, si no que se tiró de cabeza.

La comunidad de magos nativo-americanos eran dotados particularmente con ropajes hechos con pieles de animales y/o follaje. Éstos creaban pociones y ritos para curar a otra gente y eran venerados, y eran mucho más efectivos que los de europeos. La única diferencia evidente entre la magia practicada por los nativos americanos y los magos de Europa, fue la ausencia de una varita mágica en los nativos.

La varita mágica se originó en Europa, y fue supuestamente creada para albergar un gran poder, liberar los efectos más precisos y con más potencia, aunque en general se consideró ser una señal para los muy grandes magos y brujos, que también eran capaces de esconder sus respectivas varitas para que éstas no fuesen robadas.

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Como se ha demostrado, las pociones de los nativo-americanos eran simplemente antibióticos hechos en aquella época sin mucha complejidad, pero los que los creaban se creía que eran enviados de los dioses.

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