Las inminentes fechas del tour de Bruce Springsteenen España abren una vez más y de manera muy encendida la cuestión sobre el negocio de las reventas de entradas.En el ojo del huracán está Ticketmaster, el líder mundial de la venta on-line de entradas, donde el jueves, mientras las entradas para el concierto del 21 de mayo en Madrid se agotaban en apenas dos horas, cientos de ellas se ofrecían al mismo tiempo en Seatwave.es, otra web perteneciente a la citada compañía.

La organización Facua, dedicada a la defensa de los derechos de los consumidores, después de haber recibido múltiples denuncias por parte de los usuarios, ha pedido a las autoridades de Consumo y Espectáculos Públicos de la Comunidad de Madrid que investiguen los procesos de venta de Ticketmaster y averigüen si la página Seatwave.es, que empezó a vender casi de inmediato las entradas con un precio duplicado respecto al oficial, está autorizada en la compraventa de las mismas.

Además, como alerta Facua, en esta segunda plataforma, Ticketmaster ha inflado las comisiones por gastos de gestión y distribución. El comprador y el vendedor deberán pagar un porcentaje a Seatwave para poder terminar la compra. El resultado es un 30% de beneficios entre la comisión que aplica Ticketmaster, que representa un 10%, y la doble que aplica a su filial. Ya en 2013, Rubén Sánchez, portavoz de Facua, dudaba sobre la legalidad de los gastos de gestión, ya que las empresas no deberían repercutir los gastos de sus actividades a los consumidores.

En España, el negocio de las reventas mueve la mayor parte del mercado del ticketing y Ticketmaster no es la única empresa que emplea este sistema para beneficiarse.

Empresas como Ticketbits, Viagogo, Tengoentradas.com o la misma Seatwave, aprovechan del vacío legal para lanzar su propio negocio de reventa. La normativa más reciente sobre el tema es de 1982: el Reglamento General de Policía de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas especifica que está prohibida <<la venta o la reventa callejera o ambulante de localidades>>.

El carácter acotado de la normativa ha hecho que esta práctica se haya convertido en un fenómeno de la web.

La falta de una jurisdicción que regule el ámbito de la venta on-line hace que sean los propios artistas quienes tengan que luchar contra los abusos de los gigantes de la compraventa de entradas.

Hace ya 20 años, en 1994, la banda Pearl Jam trató de enfrentarse al dominio de Ticketmaster apelándose a las leyes antimonopolio. La band ingresó una demanda a la División de Población del Departamento de Justicia de EE.UU Antimonopolio en la que afirmaba que la empresa tenía un ''monopolio casi absoluto sobre la distribución de entradas para Conciertos''.Ticketmaster salió con la suya.

Recientemente, el icono de a Música pop de ahora, Adele, en previsión de su próximo tour tomó medidas junto a September Menegement, su oficina de representación, para reducir las reventas. Entre las estrategias adoptadas, para los conciertos de Irlanda y Reino Unido las entradas se podían adquirir solamente si previamente el interesado se había registrado como fan en la página web oficial de la cantante.

En España, el promotor que se ocupó de la venta fue Doctor Music y September Menegement controló los procesos de venta y exigió que la plataforma tomara medidas para frenar la especulación. La compañía puso un límite de cuatro entradas por cada consumidor y se comprometió en vigilar cualquier intento de reventa. Estas disposiciones no han suprimido de forma total los casos de reventa, pero sí los han reducido sensiblemente. Según varias versiones publicadas por los confidenciales en Internet, las entradas en manos de los revendedores no habrían superado el 1,9%, respecto al 20% que éstos suelen conseguir.

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