La dibujante e ilustradora británica Posy Simmonds publicó diariamente en el diario The Guardian un cómic combinando dibujo y texto literario, sin ser texto ilustrado, pero tampoco cómic a secas. Su título, “Gemma Bovery”, ya daba una idea. La particularidad es que la Madame Bovaryrecreada por Simmonds era inglesa, contemporánea y cuya vida se recordaba en pasado, a través de sus diarios íntimos leídos por un panadero francés y recordando siempre que le ocurrió algo trágico.

Yo leí esta novela gráfica, editada en formato libro y me fascinó. Su riqueza de matices, su descripción de la Francia rural prescindiendo de tópicos y sus personajes cercanos.

Simmonds ya hizo otra novela gráfica con heroína protagonista, “Tamara Drewe”, ambientada en la Inglaterra rural y en una peculiar casa para escritores, que Stephen Frears (“Las amistades peligrosas”) llevó al Cine, aunque con cambios en el guión.

También los hay en “Gemma Bovery”, aquí titulada equivocadamente “Primavera en Normandía”, incluso eliminando algunos personajes del original. También se cambian nombres de algún personaje y su aspecto físico no se parece al del cómic. Por ejemplo, Charlie Bovery, el marido de Gemma, en el cómic era un bonachón parecido a mi paisano, el desaparecido periodista Joan Barril, y en la película parece el hijo de Chuck Connors, aquel rudo actor que hacía de “malo” en los westerns.

Todo empieza cuando Martin Joubert (excelente Fabrice Luchini, “Las chicas de la 6ª planta”), panadero de Normandía, que llevaba una vida rutinaria, junto con su esposa y su hijo adolescente, ve que un matrimonio inglés va a vivir a una casa cercana a la suya. Se empieza a fascinar con la esposa inglesa, llamada como la heroína de la novela de Flaubert, su favorita.

Todo se nos contará en un largo flashback.

La inglesa Gemma Arterton ya estuvo notable como la sexy Tamara Drewe, precisamente, y aquí también derrocha sensualidad, como una Madame Bovary actual, que también se aburre. Joubert descubrirá que Gemma se busca amantes por la zona y tendrá tórridas aventuras con ellos.

Celoso, intentará parar esos amoríos como sea.

La adaptación del cómic, que dirige notablemente y con seguridad Anne Fontaine (que dirigió el reciente biopic de Coco Chanel, menos logrado), se centra en la peripecia francesa de la protagonista, prescindiendo de su largo prólogo en Londres, y dirigiendo más la crítica a los ingleses que a los franceses, como se ve en las discusiones de Joubert con sus amigos ingleses, en especial de que les guste la comida y el vino francés, pero no los franceses, con el que los espectadores llegamos a estar de acuerdo.

Luchini y Arterton, cada uno con un estilo distinto de interpretación, bordan sus personajes, aunque los que hemos leído el cómic encontremos matices que ya conocíamos y que el guión, al condensarlos, se ha visto obligado a suprimir o reducir.

Pero sus reflexiones literarias están muy bien plasmadas, sobre todo en Luchini, con su habitual humanidad y sobriedad. Arterton, en cambio, parece que se evoca más su sensualidad que su talento para el arte (su personaje estudió Bellas Artes), aunque como la vemos a través de Joubert, lo comprendemos.

El resto de personajes, pues, son más accesorios que otra cosa, desde el marido de ella a la mujer e hijo de él, sus vecinos, incluso el joven Hervé De Bressigny (Niels Schneider), amante de Gemma.

Por último, el público español ha dado la espalda a la película, algo totalmente injusto.

PRIMAVERA EN NORMANDÍA: * * *

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