Al fin llegó el día que muchos fans en todo el mundo estaban esperando, el estreno de 'Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia'. Muchos de los que habéis leído mis artículos anteriores mostrando mi descontento con dicha producción ahora podréis estar intuyendo mi "ya os lo dije" de manera ecuánime y a gritos dentro de vuestras cabezas.

Pero bueno, estamos aquí para poner un poco verde a la cinta de Zack Snyder, director sobrevalorado donde los haya, el Fernando Torres del Cine. Aviso a navegantes, este texto contiene spoliers a tutiplén, así que alejaos de aquí si no queréis maldecirme luego.

Analizando el film, podemos llegar a varias conclusiones claras: en primer lugar, la cinta por momentos se hace interminable, llegando a ser tediosa y aburrida. La acción solo se concentra en el último tercio de la película. Narrativamente se tambalea, un título que vaga por la supremacía de las sombras y la violencia a la par que descansa en un mar de innecesidad. La trama, los personajes y la pasión se desbocan ante la lucha titánica de ambos héroes.

Diálogos sin alma entre explosión y explosión, golpes y acción a mansalva pero para ser una película que busca adentrarse en la parte más emocional de sus personajes, como los miedos y terrores del hombre murciélago y el sin vivir del hombre de acero, se centra más en rayos láser de ojos y puñetazos que en eso.

En segundo lugar, la trama no posee peso argumentativo que incite al espectáculo, es un guión simplista y sin trabajo, bueno, trabajo el copiar a Frank Miller y sus cómics más espectaculares. Al parecer David S. Goyer se vació en la trilogía de 'The Dark Knight'. Dentro de la trama principal surgen cual gérmenes otras subtramas que no cuentan para nada con el beneplácito del público.

"Un precioso desastre... 'BvS' es un placer para los ojos, pero dañará tu cerebro y romperá tu corazón". (Forbes)

Esta crítica refleja el espíritu vacío de la película, donde los efectos especiales son lo que más llaman la atención. Muchos fans están encantados, engañados por explosiones y cámaras lentas a modo de solemnidad desmedida.

Como diría Rigan Thompson: "Menos etiquetas y más fijarse en la estructura y la pasión".

"Snyder, vigorizado por el score de Hans Zimmer, lanza todo a la pantalla hasta que la resistencia es inútil. Mejor que 'El Hombre de Acero' pero por debajo del nivel de "El caballero Oscuro". (Rolling Stone)

Como siempre el maestro Zimmer dando lecciones a diestro y siniestro.

He leído en muchas críticas que Alfred (Jeremy Irons) es lo poco salvable. Pues bien, el papel que hace no es nada del otro mundo, es incluso más fácil que el papel de Michael Caine como el mayordomo de Christian Bale, pues en esta película el tornarse como la parte moralista y personal ante un Batman virulento y agresivo se antoja tarea simple.

"El blockbuster más incoherente en años. Marvel puede respirar tranquila. El espectáculo superheroico de Zack Snyder es un jaleo idiota y sin gracia que desperdicia a su reparto y tiene muy poco sentido". (Telegraph).

En cuanto a la aparición de Wonder Woman, cierto es que aparece justo en el momento preciso, cuando le hacía falta un toque de "color" a la cinta. Doomsday está haciendo de las suyas y Diana surge de la nada. Sin mucho más que ofrecer.

Batman se queda en un mentón muy sólido, solo eso, prefiero el Batman de Lego, al menos tiene más expresiones y capacidad actoral que el señor Ben Affleck. Y por cierto, de Superman no hablo porque es que ni peso ni ley en la película, para ser su secuela Batman le roba el protagonismo con descaro.

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