¿Existe algún nexo capaz de interrelacionar los dos casos relatados en las crónicas? Una de las primeras hipótesis de trabajo que surge al contemplar ambos advenimientos en conjunto es que podría muy bien tratarse de un suceso –en caso de ser auténtico– importado o exportado, según se mire. Un Misterio exportado de Cataluña a Inglaterra o, por el contrario, una leyenda importada desde allí a Cataluña.

La razón que parece apoyar ambas tesis vendría argumentada por la multitud de detalles que pudieran avalar estos presuntos hechos. En este caso, quizá gozaría de más credibilidad la segunda hipótesis, por constituir, ésta, una crónica del misterio más antigua que la del mito catalán.

Algunos investigadores, yendo más allá de lo que supondría el folclore, plantean una tercera hipótesis: que todo sea, simplemente, una historia falsa.

Pero, ¿en qué se basan para poner sobre el tapete esta tercera opinión?

Quizá una de las razones más poderosas que podrían avalar esta tesis venga dada por el hecho, hasta hoy irrefutable, de que el pueblo catalán de Banjos, como tal, simplemente no existe. Numerosos especialistas han consultado sin éxito diversos catálogos, nomenclátors y directorios en los que, de una u otra forma, debiera aparecer tal pueblo, ciudad o aldea.

No aparece ni en Cataluña ni en tierras baleares. Para otros, reticentes a descartar prematuramente su existencia, la cuestión no resultaría tan simple, y argumentan esta postura alegando que la destrucción y literal desaparición de pueblos, villorrios, pedanías y aldeas durante la cruenta Guerra Civil española constituye un hecho perfectamente contrastable. Se sabe que aproximadamente unos 2.000 pueblos desaparecieron literalmente de nuestro mapa –o quedaron deshabitados– a consecuencia de la guerra, y ese extremo dificultaría, evidentemente, el proceso de búsqueda de la mencionada población catalana.

Podría ser que una de las claves del enigma estuviese en un estudio etimológico a conciencia de Banjos, como han sugerido otros estudiosos, como el escritor Armando Galant, quien llegó a contactar –sin éxito– con los alcaldes de diversas poblaciones, como por ejemplo Cap de Banyos (Menorca) o Banyoles (Gerona) –por citar sólo algunos–, aunque quizá una de las claves en contra de esto es que es imposible entrar en contacto con antiguos “sobrevivientes” de las poblaciones desaparecidas durante la guerra que antes mencionaba.

Sea como fuere, cualquier investigación que pretenda llevarse a cabo sobre este fascinante tema estará obligada a realizar, como mínimo, dos tareas importantes y muy laboriosas: la consulta de archivos y, sobre todo, mucha investigación de campo.

Muchos nos dejamos llevar en ocasiones por el romanticismo pero, por el momento, se trata de un auténtico misterio y una hermosa leyenda que tiene, como protagonista, a un auténtico pueblo fantasma oculto en el corazón de nuestra tierra catalana…

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