Documentarse, y tratar de documentar. Ésta es otra norma imprescindible en nuestro trabajo. Una buena documentación en archivos, bibliotecas, hemerotecas, registros, Internet… todo lo necesario para establecer sobre buenos cimientos lo que llevaremos luego a cabo durante el trabajo de campo. Y es ahí, en el lugar, donde nosotros trataremos a su vez de documentar y certificar nuestros hallazgos. La fotografía es una preciosa herramienta para ese respecto. Pero es aconsejable no “disparar” sin más, sino tratar de que cada imagen nos “cuente” una historia por sí misma. Éste es el sistema utilizado también por los reporteros gráficos.

Contrastar la información y las fuentes. Otro pilar fundamental en una buena investigación. No basta con que tal o cual medio haya escrito algo; eso no siempre es una garantía de que el hecho investigado sea real. Debemos cotejar y contrastar la información obtenida.

Generar hipótesis de trabajo. Dice el viejo adagio que “no es mejor investigador el que más respuestas tiene, sino el que más preguntas se hace”. Por medio de las preguntas aparecerán esas hipótesis; nuestro trabajo será confirmarlas o descartarlas, intentando probar y documentar estos planteamientos.

Ser crítico no significa ser un escéptico recalcitrante. La Ciencia duda, no niega. Una mente abierta analizará todas las opciones, por inverosímiles que éstas puedan parecer -sobre todo si hablamos de Misterio- y las comprobará una a una.

Tan poco práctico y malos resultados da negar una explicación a priori, simplemente por escepticismo, que aceptarla sin más, pecando de ingenuidad. Comprueba, comprueba, y vuelve a comprobar.

No siempre, pero en ocasiones la “no noticia” puede ser noticia. A cualquiera pueden “colarle” una falsa noticia que, en apariencia, tenga todos los ingredientes necesarios como para decidir empezar a investigar por nuestra cuenta.

Si habiendo llegado al fondo del asunto descubres que sólo se trataba de un bulo o de una broma de mal gusto, probablemente vendrá la decepción. Sin embargo, puedes darlo a conocer evitando que el bulo se extienda y quede, como ha sucedido muchas veces, como una de esas “verdades incuestionables” que perduran en el tiempo.

Y si, no obstante, ya te lo han “colado” y tú lo has publicado… rectificar es de sabios. Jamás temas hacerlo.

Mucho cuidado con los “fakes” y “virales”, tan de moda ahora sobre todo en las redes. Prácticamente a diario surgen fotografías, vídeos y noticias de este tipo que son, en realidad, las falsificaciones que están ayudando mucho a desacreditar el mundo del misterio. En muchas ocasiones se trata de simples campañas publicitarias en Internet que acaban siendo virales y que luego no se desmienten, o montajes fotográficos muy difíciles de desenmascarar. En este sentido, las nuevas tecnologías han supuesto una dificultad añadida a la hora de investigar el misterio.

En resumidas cuentas, y volviendo a Benítez: “…podemos equivocarnos una y mil veces, pero lo que no podemos hacer es mentir… jamás…”

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