¿Cuándo fue la última vez que saliste noqueado del Cine, pensando que acababas de ver una joya que no creías que fuera a ser tal? Y no porque no tuviera posibilidades de serlo sino debido a que las películas con interesante apariencia no siempre superan el listón que inicialmente les otorga un director que fue maravilloso pero que no está en su mejor momento y unos actores que pese a ser míticos no pueden, por sí mismos, elevar un título al grado supremo que se espera de su participación en un proyecto.

Pero Remember desafía todos los posibles prejuicios y alcanza las cotas del gran cine que creíamos que se había desvanecido junto a Alfred Hitchcock o al inactivo Costa-Gavras.

Y cito a estos dos genios tan distintos, uno del suspense y otro de género social inclinado hacia lo político porque Remember, el último trabajo del egipcio afincado en Canadá Atom Egoyan, es un soberbio ejercicio que aúna el que posiblemente sea el episodio más espeluznante que haya conocido la humanidad con la tensión implícita en la resolución del caso que plantea.

Tener demencia senil y una misión que cumplir son elementos contradictorios, pero una vez fallecida su mujer, Zev no tiene otro propósito en la vida que cumplir la palabra que le dio a ella en vida y que continuamente le va recordando una carta que su amigo Max se encarga de que no se le olvide incluir entre los enseres del equipaje.

Prometió, cuando gozaba de buena memoria, buscar al jefe del barracón de Auschwitz que mató a las familias de los dos compañeros de residencia, y con el propósito de vengarse de él toma un taxi y emprende el camino.

Egoyan, responsable de obras maestras de los años noventa como El liquidador, Exótica, El dulce porvenir o El viaje de Felicia, trabajos que dan lugar a las más prolongadas ovaciones, vuelve a obsequiarnos, tras la fallida Cautivos, que en España solo se estrenó en plataformas de cine online, con una joya digna de convertirse en otro de los ejemplos a citar cuando nos refiramos a él como gran director.

En Remember nos convierte en testigos de una búsqueda en la que importa tanto la meta como el recorrido. Ese deambular de puerta en puerta en busca del objetivo marcado, ese espíritu de road movie con huida hacia adelante con la mirada en dirección hacia atrás desemboca en el escalofriante relato del lado más oscuro de los seres humanos, tanto de los que pueden elegir su destino como de quienes están sujetos a su arbitrariedad.

Con 86 años, el que fuera Capitán Von Trapp en Sonrisas y lágrimas, Christopher Plummer, protagoniza una película que no ha sido estrenada en los cines de Estados Unidos, por lo que era imposible que tanto él como su compañero de reparto, Martin Landau, solo un año menor que Plummer, quedaran finalistas a premio alguno. Y ambos se los merecen todos. Aunque por encima de los halagos materiales que son las estatuillas, lo que sus intérpretes y el resto del equipo se han ganado sin límite es el respeto y la admiración de los espectadores que acudan a las proyecciones de la película y salgan deslumbrados por la maestría que la recorre.

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