El mismo fin de semana en el que se entregan los Oscar es tradición que se otorguen también los Independent Spirit, premios del Cine independiente norteamericano, es decir, del producido por estudios pequeños alejados de las grandes compañías, que este año han nombrado a Spotlight como la mejor película de la cosecha de 2015, y los Razzie, las frambuesas que indican cuáles fueron los peores títulos, director o actores del mismo período.

Cincuenta sombras de Grey y Cuatro Fantásticos han empatado a peor película, pero ha sido la primera la que ha acumulado más anti-Oscars, como también se les conoce: Jamie Dornan y Dakota Johnson como peores actores y peores protagonistas, además del guion, que tampoco ha gustado demasiado...

Eddie Redmayne, candidato, pero no favorito al Oscar al mejor actor por La chica danesa, lo ha ganado como el peor secundario por Jupiter Ascending, aquel despropósito de los hermanos Wachowski en el que no realiza el trabajo más brillante de su carrera pero sí cuenta con un personaje de lo más aceptable. Es en el tramo final donde todo pierde por completo su sentido y deja de ser coherente incluso para el amplio abanico de irrealidad que permite el género de la ciencia ficción. Darle el Razzie es ensañarse más con los creadores de la película que con su intérprete.

Pero ¿hasta qué punto hay que tomarse estos premios en serio? Son un mero divertimento y pese a todo nadie quiere ser candidato a uno de ellos y mucho menos ir a recogerlo.

Posiblemente el mejor momento que los Razzies hayan vivido fuera aquel en el que Halle Berry aceptó el suyo como peor actriz por Catwoman con el Oscarpor Monster´s Ball en la otra mano.

Tal anécdota ocurrió en 2005 y estos galardones se vienen entregando desde 1981. A veces cabe preguntarse por qué los Razzies son tan obvios y señalan a Adam Sandler por Un papá genial, como ocurrió en el año 2000, en vez de arriesgar un poco más y aceptar que Brian de Palma, rodando La Dahlia negra en 2006, no estuvo precisamente muy acertado.

Es decir, da la sensación de que a los nombres consagrados como intocables no se les cita en las listas de lo más catigable

Pero esta afirmación no es del todo cierta. Sin ir más lejos, el año de su nacimiento nominaron a Faye Dunuway como peor actriz y a Michael Caine, Anthony Hopkins y Kirk Douglas como peores actores.

El primer pecado mortal, La isla, Solo para adultos y Saturno 3, respectivamente, fueron las películas culpables de llevarlos a tan deshonrosas candidaturas. Sean Connery por Los Vengadores, Christopher Walken por Osos a todo ritmo, Al Pacino por Una relación peligrosa o la mismísima Elizabeth Taylor por Los Picapiedra fueron candidatos a ser los peores intérpretes en distintas ediciones.

Eso sí, el lado oscuro al que pertenecen los Razzies también cuenta con su particular luz redentora y este año han decidido que Sylvester Stallone, con el que se llevan ensañando tanto tiempo que hasta en el 2000 fuedesignado peor actor del siglo, ha logrado el galardón al intérprete que más ha conseguido redimirse.

Su trabajo en Creed. La leyenda de Rocky, por la que es incluso favorito al Oscar como mejor actor secundario, le ha hecho merecedor del reconocimiento. Y es que incluso a los profesionales peor vistos de la industria los Razzies les aplauden sus aciertos.

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