Hace dos semanas la última gran “promesa” del panorama musical, Kiko Rivera, lanzaba al mercado un nuevo videoclip con el objetivo de dar un poco de sentido a nuestras rutinarias y mundanas vidas. El televisivo personaje había decidido ir con todo en la promoción de su proyecto, el vídeo contaba con la colaboración de gran parte de su farandulera familia o por lo menos aquella a la que no se lo impedía una sentencia judicial.

Como una gran superproducción con actores de renombre pero de guión cuestionable, el andaluz buscaba quesu “obra” fuera digna de aparecer en los programas más populares de la televisión.

Horas después las expectativas se cumplían y el vídeo ya comenzaba a hacerse presente en el menú de la parrilla televisiva. Eso no es todo, pasadasya más de dos semanas el videoclip acumula más de dos millones de reproducciones en Youtube.

Pero algo no encaja, el mismo contenido lo subtitulan cerca de 100.000 dislikes. Por no hablar de un tablón de comentarios, abarrotado de descalificativos hacia la canción o a la condición física de su intérprete.

¿Fast food and fast music?

Sin duda, alguien ha hakeado las reglas de la industria musical, Paquirrín es solo un ejemplo de las decenasexconcursantes, tertulianos y famosetes del todo a cien que forcejean por un minuto de gloria en el circo romano televisivo.

Curiosamente en la década en la que más concursos de talentos se emiten, nos encontramos con eunucos musicales acaparando los escaparates audiovisuales.Pero ¿por qué este tipo de actores ocupan un lugar tan privilegiado?

Si el culpable directo no es el cantante y mucho menos el público, quizá por extraño que parezca esta vez sí que debamos de “matar al mensajero”. Otros casos como lasBoybands que triunfan un par de años, y luego caen en el olvido, , parecen indicar que un sistema similar al de la industria de la comida rápidase ha instalado en los medios más multitudinarios.

Pero ¿Por qué lo comparamos con el fast food?. Analicemos las coincidencias:

  • Lo primero es la imagen, lo segundo es la imagen y lo tercero bueno... adivina. La estética siempre ha sido una gran ventaja competitiva pero hoy en día lo es más que nunca, comemospor los ojos. Un ejemplo,Edurne quedo cuarta en su edición de Operación Triunfo ¿Alguien se acuerda del ganador? No hay mas preguntas Señoría.
  • La verdad está sobrevalorada. Quién no ha visto alguna vez un cartel de una hamburguesa gigantesca y deliciosa y se ha llevado una gran decepción al ver sus dimensiones y contenido real. Lo mismo ocurre con muchos artistas, esos temazos que suenan genial en el videoclip pero que al desnudarlos del playback dejan a su intérprete a la altura de Chewbacca entonando el himno nacional.
  • "Una vaina loca que me lleva a la gloria"En este tipo de proyectos no hay tiempo para florituras en la letra, ni para virtuosismo instrumental, la actualidad y la inmediatezmanda. Esta es la época del microhondas, no precisamos de un menú elaborado, lo que quiero lo quiero ya. Con una melodía pegadiza, un par de estribillos, la inestimable colaboracion del Autotuney listo.
  • Edición limitada: los medios no quieren inquilinos, quieren pasajeros. Disfrutan del momento de gloria, el siguiente espera en la puerta.

En resumen, las reglas han cambiado y quizá esto explique porque muchos artistas huyan de la TV.

Quizá también explique porque el movimiento Indie ha surgido como la gran alternativa y este recogiendo oleadas de jóvenes inconformistas.

El tiempo dirá, hasta entonces ¡Qué pase el siguiente!

¡No te pierdas nuestra pagina de Facebook!!