Galo Carchi Andía ©

Muchos actores han pasado por la transición de actor a director, quizá porque simplemente desean desafiarse a sí mismos o porque saben que algún día llegará el inevitable declive de sus carreras. Esto los impulsa a incursionar en otros campos del celuloide, que les generen nuevos ingresos; ya sea en la dirección o en la producción.

Actores de la talla de Robert De Niro, Tom Hanks y Kevin Spacey han dado este gran paso, pero sin lograr muy buenos resultados. De Niro probó suerte en 1993 con A Bronx Tale y con The Good Shepherd en el 2006, que no fueron malas; pero su dirección denota muy poca experiencia en el campo.

Tom Hanks se sentó en la silla de director para las mediocres comedias That Thing You Do!, de 1996, y Larry Crowne, de 2011. Kevin Spacey dirigió Albino Alligator en 1996 y Beyond the Sea en el 2004, en la cual el mismo Spacey personifica al legendario Bobby Darin.

Por otra parte hay otros tales como George Clooney, Ben Affleck y Mel Gibson, que sin ser grandes actores como los antes mencionados; supieron posicionarse como grandes directores en la industria cinematográfica. Clooney siempre es tomado en cuenta por la Academia, habiendo sido nominado en numerosas ocasiones y en diversas categorías. Ben Affleck ya había dado a conocer su calidad como guionista al ganar el Óscar al mejor guión original por la película Good Will Hunting, premio que compartió con su coguionista Matt Damon; pero su desenvolvimiento como director sorprendió a todos, llegando incluso a subir su status como actor.

Es muy difícil salir del encasillamiento de actor para luego encasillarse como director, pero Clint Eastwood es la excepción a la regla; rompiendo las barreras de lo establecido, ya que Eastwood es tan respetado como director que como actor. Barbra Streisand es un caso que se puede tomar en cuenta, pero a menor escala, ya que teniendo tan solo tres películas bajo su dirección; todas fueron tomadas en cuenta por la Academia, esto sin olvidarnos de que Streisand es una gran actriz y una cantante y compositora excepcional.

Robert Redford es otro caso que cabe destacar, ya que su actuación y su trabajo detrás de cámara son impecables.

Y por último cómo olvidar a Owen Wilson, quien realizó geniales guiones junto al director Wes Anderson en sus tres primeros trabajos Bottle Rocket, Rushmore, y The Royal Tenenbaums; esta última le valió a Wilson una nominación al Oscar al mejor guión original, compartida con su coguionista Wes Anderson.

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