Hay estrellatos fulminantes, como el de la mexicana Lupita Nyong´o, que nada más llegar al Cine, con 12 años de esclavitud, se hizo con el Oscar a la mejor actriz secundaria, y con una fama, merecidísima por otro lado, de fabulosa fotogenia que la llevó a conseguir contratos con primerísimas marcas, Miu Miu o L´Oreal entre ellas. Además se convirtió en uno de los rostros más solicitados por los productores, tanto es así que ahora podemos verla en Star Wars: El despertar de la Fuerza transformada en Maz Kanata gracias a la técnica del motion-capture, la misma que hizo posible que Andy Serkis interpretara a Gollum.

Pero existe otro tipo de gloria, esa a la que se va llegando poco a poco y que un día se revela como el lugar en el que se debió estar desde el principio. Esta segunda clase de fama es la que le está tocando vivir a Tom Hardy, actor inglés en cuya filmografía encontramos la mini-serie Hermanos de sangre, la producción de Steven Spielberg y Tom Hanks como título inicial de su carrera.

Pero es que a tan llamativo producto le seguía Black Hawk derribado, de Ridley Scott, una cinta de la saga Star Trek, Nemesis en concreto, y años después Crimen organizado, película que protagonizó Daniel Craig, María Antonieta, de Sofía Coppola, Sucker Punch, del siempre aclamado Zack Snyder, RocknRolla, de Guy Ritchie, Origen, de Christopher Nolan, El topo, basada en la novela de John le Carré o El caballero oscuro: La leyenda renace, en la que interpretó al malvado Bane.

Todas estas películas deberían haber bastado para hacer de él una estrella, por muy pequeños que sus papeles fueran en ellas, pero no fue hasta llegóLockeque el mundo se quedara absorto con su talento: un coche, un recorrido, un pasado que pesa y una noche para enfrentarse a los errores que lo persiguen.

Tom Hardy saliendo victorioso de una hazaña que no todos los actores están preparados para superar.

Desde entonces quien lo mira lo hace con respeto. Se lo merece, pero es que además con sus trabajos posteriores ha ido demostrando que, independientemente de la calidad de las películas, su talla profesional no tiene tacha posible.

caso de La entrega o de El niño 44.

El éxito de Mad Max: Furia en la carretera lo ayudó a seguir en lo más alto de la industria, por mucho que fuera Charlize Theron y su Imperator Furiosa la reina absoluta tanto de la cinta, pero él era Mad Max allí y cumplió con su cometido a las órdenes de George Miller. Entonces, labor cumplida.

2016 ha dado comienzo y en breve lo veremos en Legend, dando vida a los Kray, dos hermanos gemelos que personificaron el hampa en el Londres de los años 60. Si la película no gusta, como es posible que pase, siempre quedará él para hacer olvidar que se trata de una producción menos lograda de lo que debería, pero que sube enteros con su sola presencia.

Y por supuesto, ya en el mes de febrero lo tendremos de nuevo en la cartelera.

Será el día 5, cuando se estrene El renacido, último título hasta la fecha del gran Alejandro González Iñárritu, al lado de una de las mayores estrellas del momento, un Leonardo DiCaprio que muchos esperan que por fin se alce con el Oscar.

La ventaja que ya tiene Hardy es que nadie, o acaso muy pocos, preguntarán, cuando lleguen ambas, que quién es ese tipo con nombre fácil de pronunciar y rostro sencillo de recordar. Su talento llena la pantalla y consigue la admiración de los espectadores porque verlo actuar no solo es un prodigio, también es un espectáculo.

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