Está algo olvidado hoy en día, y de su generación apenas queda vivo Francisco Ibáñez,que a sus 80 años sigue en plena forma con Mortadelo y Filemón, pero Joan Rafart (1928-1997), conocido por Raf, fue uno de los más brillantes dibujantes para Editorial Bruguera, junto con el anterior y Manuel Vázquez, fallecido dos años antes que él. Cada uno con su estilo personalísimo aportó grandes obras a los tebeos del país.

Se recuerda a Raf en una biografía que firma Jordi Canyissà para Editorial Amaníaco, “Raf, el gentleman de Bruguera”. Con dibujos de él, algunos inéditos, que muestran su estilo y personajes. El más famoso era ese sosias de Sherlock Holmes llamado Sir Tim O’Theo, donde el dibujante recreaba los años que vivió en el condado inglés de Sussex, y donde, como él dijo una vez en una entrevista, “el policía inglés que sale era una parodia de la Guardia Civil española”.

Se refería al sargento Billy Blops, un inepto policía inglés, gordo y bebedor de cerveza, que sufría ante sus continuos fracasos en detener a delincuentes, a los que siempre Sir Tim capturaba.

Así burlaba Raf la censura española, usando metáforas para criticar la dictadura franquista.

Otros personajes suyos fueron también legendarios, como Don Pelmazo y su insoportable charleta sin parar sobre temas aburridísimos, que provocaba jaquecas en la gente que le escuchaba, o Doña Lío Portapartes, la dueña de una pensión que sólo podía dar de comer garbanzos a su realquilado, el oficinista Don Bollete, por la mísera cantidad de dinero que le podía pagar.

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Arte

Todos ellos fueron para Editorial Bruguera, con el inconveniente de que ella se reservaba los derechos de autor y la propiedad de los personajes, que podía encargar a otros dibujantes. Por ello, Raf y los otros colegas suyos encontraban mejor trato en otras revistas. Nuestro hombre publicó mucho en sus últimos años de vida en El Jueves, donde veía a su manera la actualidad política o televisiva.

También publicó en revistas donde podía publicar chicas con poca ropa, hasta la Transición en el extranjero, por la censura, además de que en otros países podía publicar cosas más imaginativas que las que le dejaban en Bruguera, con una línea de humor a veces muy limitada y sólo comercial.

El libro también habla, por descontado, de su vida, sus costumbres, sus vivencias que luego colaba en sus cómics, desde cómo le fue en la mili (en este caso, en la Marina) a su vida de hombre de clase acomodada, además de vestir como un dandi (algo que se notaba en su Sir Tim).

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