Después del totalmente descartable biopic de 2013 “JOBS”, llega la más compleja, profunda y conceptual “Steve Jobs”. Mientras la anterior aproximación al visionario creador del imperio Apple era una convencional narración de los eventos relevantes de su vida personal y profesional, ésta combina a la perfección el teatral guion de Aaron Sorkin y la eléctrica realización del británico Danny Boyle.

Historia en tres actos

La película transcurre durante los preparativos de las presentaciones de tres productos icónicos de Apple: el Macintosh en 1984, el NeXTcube en 1988, y culmina con el exitoso lanzamiento del iMac en 1998.

Dejando los lanzamientos como puntos clave de cada uno de los actos en los que se divide la guionizada obra de teatro de Sorkin, la historia se desarrolla entre bastidores, desvelándonos progresivamente las intimidades del excéntrico, manipulador y genial protagonista.

Laanfetamínica realización de Boyle vs. la obra de teatro de Sorkin

La realización de Boyle respeta al milímetro la estructura narrativa impuesta por Sorkin, reforzándola con todo tipo de recursos de puesta en escena. De este modo, cada acto está rodado en formatos diferentes.

La presentación de 1984 se rueda en 16 mm., lo que da un aspecto semi-experimental a la imagen, añadiendo grano y un look anticuado. El segundo acto, con importantes revelaciones y una trama más alambicada, se utiliza el formato más clásico y denso en información: 35 mm. Finalmente, y como definitiva aproximación al mundo contemporáneo, el acto tercero está rodado en digital.Al igual que la mise-en-scène, se utiliza la música y el montaje para enfatizar la estructura del filme.

Diferentes tipos de música (orquestal, electrónica, canciones prexistentes…) unen las secuencias de cada acto, con un montaje que recuerda por momentos a la obra magna de Paul Thomas Anderson, “Magnolia”. Desgraciadamente, en mi opinión, Boyle sigue haciendo un uso excesivo de planos extraños, inclinados y montaje de videoclip; técnica que llegó a su culmen en el extravagante neo-noir “Trance”.

Fassbender, el hilo conductor

En relación a las interpretaciones, Michael Fassbender es el centro del film, con un registro lleno de matices que, a pesar de su carácter egocéntrico y por momentos desagradable, logra transmitirnos empatía en cada fotograma.

Kate Winslet está correcta en el papel de principal asistente de Jobs, pero sin salirse de su habitual registro. Además, el plantel de secundarios de lujo (Seth Rogen, Jeff Daniels, Kate Waterston, Michael Stuhlbarg…) enriquecen el shakesperiano libreto de Sorkin.

Por ahora, la mejor aproximación cinematográfica al genio

A pesar de no conocer en profundidad la historia de Appley su famoso creador, como película, “Steve Jobs” resulta emocionante, intrigante y, sobre todo, muy humana. En definitiva, excelente retrato intimista del hombre que, quien sabe si tras sus experiencias lisérgicas en la universidad, supo que era capaz de cambiar el futuro de nuestra civilización y tras varias décadas de prueba y error, lo consiguió.

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