Al salir de la estación de metro de Tribunal, en pleno centro de Madrid, se localiza un imponente edificio barroco que destaca por su llamativa portada.

Se trata del Museo de Historia de Madrid, un establecimiento nacido con la finalidad de narrar la evolución histórica de la ciudad, haciendo especial hincapié en la doble faceta de “villa y corte” que ha configurado su personalidad e idiosincrasia.

Hace pocas semanas, tuve la posibilidad de admirar sus magníficas y variadas colecciones de pinturas, estampas, cartografía, maquetas, dibujos, postales, esculturas, porcelanas, orfebrería, abanicos, muebles, armas, monedas y medallas expuestas con el fin de acercar al espectador a la cotidianeidad de los madrileños entre los siglos XVI y principios del XX. Así, destaca por piezas como la maqueta de León Gil de Palacios, el cuadro de la “Alegoría del Dos de Mayo” de Francisco de Goya, la colección de porcelana del Buen Retiro, la colección de grabados, la de abanicos de los siglos XVIII-XIX o el magnífico óleo “Retrato de la Infanta Isabel de Borbón y la marquesa de Nájera a la salida de los toros”.

La fundación de este museo en 1929 nos remite a un contexto de especial dinamismo cultural como fue el de los últimos años de la Monarquía Alfonsina y la Segunda República en el que la administración local estaba realizando una fantástica labor de difusión pedagógica entre la ciudadanía y como uno de sus hitos más significativos, mas no fue el único. Así, a su construcción debemos añadir la del Museo de Prehistoria Municipal, que estaba en el mismo edificio, la de la Hemeroteca Municipal, la Biblioteca Municipal y las de las Bibliotecas Circulantes y Semicirculantes.

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Arte

El objetivo que el Ayuntamiento de Madrid pretendía alcanzar a través de la creación de estas instituciones era doble, a saber: elevar el nivel cultural de la población y favorecer el prestigio de Madrid al situarlo al mismo nivel que otras capitales europeas. Hay que tener en cuenta que Madrid se estaba modernizando a pasos agigantados ( apertura de la Gran Vía, inauguración del Metro, creación de Ciudad Universitaria, de barrios nuevos como El Viso, construcción de rascacielos como la Telefónica…) y las autoridades locales querían que se supiera.

De todas estas capitales el espejo en el que Madrid solía mirarse era París, y fue precisamente su museo de historia local (Musée Carnavalet) el modelo que inspiró la creación del Museo Municipal.

Este contexto ideológico cultural permite explicar por qué se hizo en ese momento y no en otro, ya que la idea de crear un museo de estas características se había tratado sin éxito en dos ocasiones anteriores ( Proyecto de Timoteo Domingo Palacio e Informe Ruano).

Asimismo se pueden señalar dos grandes hitos que contribuirían a acelerar el proceso: la adquisición (1922) por parte del Ayuntamiento de una sede aparente, como era el antiguo Hospicio del Ave María y San Fernando (a punto de ser demolido) y el éxito de la Exposición del Antiguo Madrid (1926) que llevó a las autoridades a constatar que la vida urbana en su cotidianeidad podía ser objeto museable.

El escritor Manuel Machado fue el primer director del Museo.

Si quieren conocer más sobre esta institución, animo a su visita. Madrid tiene muchos museos pequeños, que no son el Prado o el Reina, pero que igualmente merece la pena ser visitados.

 

 

 

 

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