"Estos no son los Goya, aquí estáis en territorio comanche". Con estas palabras Silvia Abril comenzaba su labor como maestra de ceremonias de los Premios Feroz, dirigiéndose a los cineastas en general, y a los actores en particular, que competían por los galardones de la III edición de unos premios que a pesar de ser tan jóvenes gozan de una fama y un prestigio crecientes.

Porque los entregan los críticos de Cine, porque los títulos que se nominan no siempre coinciden, afortunadamente para muchos, con el criterio de los académicos que votan los Goya, porque sus galas no son largas ya que no premian todas las disciplinas, y sobre todo porque la mordacidad de los guiones de las tres ceremonias con las que hasta ahora cuentanha hecho de la condescendencia un elemento prescindible.

Los Premios Feroz nacieron con la idea de convertirse en los Globos de Oro de nuestra industria, y si aquellos han tenido a Ricky Gervais o a la pareja escénica formada por Tina Fey y Amy Poehler como presentadores, a cual con más éxito y mejor recepción por sus chistes punzantes sobre los nominados, aquí hemos disfrutado con Alexandra Jiménez o Bárbara Santa-Cruz. Y en 2016 se ha apostado por Silvia Abril. Y no ha decepcionado.

Coprotagonista junto a Alexandra de la desternillante Spanish movie y participante cada viernes en el programa de Televisión Tu cara me suena, Silvia recogió carcajadas y se llevó incontables aplausos. Su discurso inicial fue de los que se recuerdan durante años. Su paseo entre las mesas que componían la distribución del recinto iba dejando perlas para los asistentes, como pedirle a Mario Casas que abandonara la sala porque solo sin su presencia podría concentrarse para seguir presentando.

La fama tiene un precio y que Penélope Cruz suela asistir a la ceremonia de los Oscar, bien como presentadora o como nominada, también fue objeto del humor ácido desplegado por Abril, que le dio las gracias por su asistencia a la gala a pesar de lo acostumbrada que está al glamour de Hollywood, donde alguna ceremonia se ha visto algo truncada porque alguna actriz haya berreado el nombre del ganador.

El famoso ¡Peeedro! gritado cuando Almodóvar obtuvo la estatuilla por Todo sobre mi madre acudió inmediatamente a la mente de todos y se celebró con las risas que generó el comentario.

Cambios de vestido habituales en las conducciones de este tipo de galas y una naturalidad con la que salvó momentos en los que las palabras no querían salir correctamente de su boca, acabaron de darle a su trabajo la alta nota que se merecía.

Compartieron escenario con ella para entregar premios Hugo Silva y Ernesto Sevilla, que aseguraron haber sido elegidos para tal fin por su extrema e igualitaria belleza,Rossy De Palma, que salió sola al escenario, quejándose por ello, y pidiendo que subieran cuantos más hombres mejor para hacerle compañía, o el periodista Xavier Sardá para hacerle entrega a su hermana Rosa María del Feroz de Honor, que con tanta emoción recibió.

Llevan solo tres años y empiezan a ser una referencia en el mundo del cine. Y es que hacen falta galas como esta, que sean tan críticas con los integrantes de la industria como los miembros que votan lo son con las películas que realizan. Tomarse las cosas con humor es muy sano y reírse de uno mismo no es tan malo.

Solo hay que proponérselo y los Feroz, como su propio nombre indica, no se quedan cortos en ese aspecto.

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