Una noche que deparaba emoción y algunas sorpresas ha vuelto a decaer en el lado previsible y conservador de los grandes premios. Este año los Globos de Oro estaban más reñidos que nunca, pues 2015 ha sido un año lleno de buen cine, especialmente en el género dramático.

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Cualquiera de las películas nominadas en esta categoría podría haberse llevado el gato al agua: la aclamada en Cannes, Carol de Todd Haynes, la sorpresa de Mad Max: Fury Road, la ácida y controvertida Spotlight, la intensa y desgarradora La habitación de Lenny Abrahamson, y la poética y sensorial El renacido de Alejandro González Iñarritu.

¿No habría sido divertido, a la par que reivindicativo que ganase Mad Max: Fury Road? ¿O darle ese premio a la película que mejor condesa emoción, buen hacer y un discurso crítico contemporáneo como La habitación?

El renacido, de Iñarritu, se lleva tres premios.
El renacido, de Iñarritu, se lleva tres premios.

Incluso premiar el amor de Carol, en la que un autor se expresa poniendo por delante su discurso antes que a su ego. Pero no ha sido así. Los Globos de Oro, la dicha antesala de los Oscar, sigue en una línea continuista y ha premiado a El renacido (The Revenant) con los premios a mejor película, mejor director y mejor actor para Leonardo DiCaprio. Esta claro que la épica, el poder de las imágenes (por muy vacías que estén por dentro) y las historias de superación son los únicos ingredientes que hoy te dan un premio.

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Detrás también están los condicionantes políticos: (nueva) victoria de un mexicano en el año Truman, por citar el más evidente.

En la categoría de mejor comedia o musical el nivel estaba más bajo y todo estaba entre la sobrevalorada The Martian de Ridley Scott y La gran apuesta (The Big Short) de Adam McKay. Nuevamente se ha optado por el conservadurismo y darle el premio a una fábula positiv(ist)a que nos hace pensar que el mundo es un lugar feliz donde cuando alguien sufre todos nos movilizamos para ayudarle, y no una gran estafa donde el más inocente es el primero en “sacar del tarro”.

Así pues, premios para The Martian y Matt Damon por su interpretación.

En cuanto a las actrices, Brie Larson ha hecho un poco de justicia para con La habitación llevándose el premio a mejor actriz. Y Jennifer Lawrence sigue on fire gracias a la irregular Joy de David O. Russell, película de lucimiento para su actriz. Kate Winslet, siempre eficaz, se lleva el premio a mejor secundaria por Steve Jobs. El film de Danny Boyle también logró el de mejor guión gracias a un Aaron Sorkin cuya pluma vale oro.

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Y el mito de Rocky sigue vivo en Creed y Sylvester Stallone logra el premio a mejor secundario.

En animación ganó la película fenómeno del año, Inside Out, por encima de la deslumbrante y más profunda Anomalisia de Charlie Kaufman y Duke Johnson. Mejor película de habla no inglesa para la dura e introspectiva El hijo de Saúl, favorita para el Oscar también. Y la mejor banda sonora recayó en la nostalgia de Ennio Morricone y sus melodías para Los odiosos ocho de Tarantino.

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Respecto a las series. Como suele ser habitual, ganan los estrenos que dejan muy buenas sensaciones: la primera temporada de Mr. Robot y la segunda de Mozart in the Jungle, también premio para su protagonista Gael García Bernal. Y los actores que se despiden del papel que ha marcado su carrera: Jon Hamm por Mad Men. Y ha sorprendido el premio para Lady Gaga por su intervención en American Horror Story. El resto de premios en este enlace.

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