La mítica y misteriosa montaña de Montjuïc encierra innumerables secretos. Ubicada en la vertiente este de la ciudad de Barcelona, junto al mar, es un cuerpo rocoso de más de 170 metros, reconocido, además, por ser un enclave telúrico. La montaña se encuentra cosida por túneles clausurados y grutas que recorrieron su interior utilizadas como polvorines militares. Incluso una de las cavidades albergó hace algo más de una década parte de la atracción del terror del desaparecido parque de de Montjuïc.

Separada de la civilización y en el centro de lo que fue una cantera se esconde un exiguo pantano, el de la Foixarda, también denominado como el Agujero del Diablo –Supuesto enclave brujeril para la perpetración de aquelarres durante la primera mitad del siglo XVII –.

Diversas madrigueras realizadas con hojarasca y ramas secas del entorno y algún que otro sendero zigzagueando –de no más 60 centímetros de ancho– abandonando el embalse natural han abierto las conjeturas sobre la reaparición de un extraño animal.

En un artículo del el Periódico del 6 de mayo de 2013 fue apodado como un ser inmortal a la planaria Schmidtea mediterránea; un gusano que se multiplicaría tras seccionarse el cuerpo, produciendo de ese modo otra nueva forma de vida. Nos encontramos con una criatura con la capacidad de regenerarse, descubierta en el pantano de la Foixarda a finales de la década de los 60 por el biólogo Jaume Bafuñá, quien argumentaba que en caso de carecer de alimentos la particular planaria no moría, sino que menguaba hasta volver a alimentarse.

En pocos enclaves del sur de Europa, como Montjuïc y un acotado refugio situado en la isla de Menorca, se disponen de comunidades de estos curiosos seres con la aptitud de la clonación por fragmentación. Desde el 2011 un equipo de biólogos está inmerso en el estudio y protección del espécimen.

Para regenerarse la criatura de la Foixarda ancla su cola sobre una roca y provocando la elongación, se parte en dos secciones.

La testa del ser crea una nueva cola y esta, a su vez, otra cabeza. De forma similar, la lagartija tiene la capacidad de regenerar su cola, pero, por contra, no dispone de la aptitud de formar una segunda cabeza.

Otro biólogo, Guillem Pascual, explica que la comunidad de Montjuïc ha ido decreciendo hasta prácticamente su desaparición.

El científico habría logrado cazar varios ejemplares mediante trampas preparadas con pedazos de hígado como cebo.

Si buscamos en la mitología griega, podemos mencionar por su similitud, al ser de agua denominado Hidra; una especie de serpiente de numerosas cabezas capaz de regenerar dos por cada una que perdía, y que habitaba en las profundidades del lago de Lerna para custodiar las puertas del más allá. La leyenda cuenta que Hércules –Hijo de Zeus– aniquiló al extraño ser abrasando cada uno de sus cuellos para evitar su multiplicación espontánea.

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