Bienvenidos al tour de la muerte. Esta semana vi “El hijo de Saúl”, próxima (posible) ganadora del Oscar a película extranjera, que ya ganó el Globo de Oro, 2 galardones Cannes y que ganó prácticamente todos los premios de la crítica especializada.Una nueva obra sobre el holocausto nazi que tiene lugar en el campo de concentración de Auschwitz.

No se parece a ningún film de esta temática que hayas visto antes, te sientes dentro de la acción, estás en el campo, durante toda la película acompañas al protagonista (sorprendente debut de Géza Röhrig), y sólo puedes ver lo que él ve y hace y lo que ocurre a su alrededor, rodada íntegramente como cámara en mano.

Es una sensación muy realista de pertenecer a un Sonderkommando, comando especiales formados por prisioneros judíos que trabajaban para los nazis en las cámaras de gas y los crematorios. Vives la acción en primera persona y no eres un mero testigo del horror que allí ocurre. Tal vez sea este el principal acierto de esta obra. Muchas veces no sabes lo que va a pasar ni lo que va a ver hasta que Saúl no lo ve, vas con él pegado a su espalda, eso inquieta y angustia. Una sensación bien conseguida.

Es toda una experiencia cinéfila, auditiva y visual que no gustará a todos; arriesgada, acertada e interesante. El director húngaro Lázsló Nemes en su demoledora ópera prima no se recrea en mostrar lo que ocurre en un campo de concentración apelando al posible morbo o sensiblería.

Cuenta lo que pasó desde una perspectiva dura y seca.Normalmente lo que pasa más allá está desenfocado, despoja al film de la profundidad de campo, pero se intuye, sabes lo que está pasando y sobre todo lo escuchas y sientes; es otra forma de mostrar el horror pero también aterrador si sabes sumergirte en la película.

El fuera de foco se usa con criterio y sentido, así como los movimientos de cámara y los planos secuencia para mostrarnos el día a día en un campo de concentración acompañando al protagonista en su vida diaria y en lo que se autoimpone como última misión.

La acción se centra en un niño y es el reverso oscuro de “La vida es Bella” pero en plan la vida al menos aquí es muy jodida.

Destacada relevancia del montaje y del fuera de campo (lo que no muestra la cámara), cobra especial importancia en esta obra y es como un personaje más, a ello ayuda mucho el excepcional montaje sonoro de la peli también.A todo el que le guste mucho el Cine, no debería dejar pasar la oportunidad de vivir esta experiencia y sumergirse en ella, como siempre a ser posible en una sala de cine que es más intensa.

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