Que las mujeres se están haciendo con el protagonismo en el Cine de acción es una cosa evidente, se trate de cine adulto o juvenil. Antaño solo podíamos contar con Sigourney Weaver en las películas deAlien o con Angelina Jolie en las deLara Croft, pero su número ha ido creciendo casi sin darnos cuenta, y lo hemos asimilado con la naturalidad propia de espectadores que no exigen un sexo en el personaje sino que éste sea tan bueno como la película que protagonice.

Así, el público ha convertido en éxito la reciente entrega de Mad Max, en la que quien brilla por encima de él es Imperator Furiosa, una Charlize Theron cuya ausencia en las nominaciones al Oscar del film es tan injusta como llamativa, o sagas tipoLos juegos del hambre o Divergente, que cuentan con dos chicas como aguerridas heroínas.

Y ahora llega La quinta ola, otro best seller juvenil, de la inconclusa trilogía firmada por el escritor estadounidense Rick Yancey, cuya tercera parte saldrá a la venta el 17 de mayo en Estados Unidos con el título de La última estrella.

Es de imaginar que El mar infinito, el segundo de los volúmenes, también se llevará a la gran pantalla, pero hasta que eso suceda, el primero, La quinta ola, ya es una realidad protagonizada por Chloë Grace Moretz. Admirada por jóvenes y amantes del cómic en general gracias a su interpretación de Mindy Macready en las dos partes de Kick-Ass, se dispone a luchar por el trono de reina del cine de acción y ciencia ficción para adolescentes frente a la Katniss Everdeen de Jennifer Lawrencey a la Tris de Shailene Woodley.

Y es que Cassie Sullivan lo tiene todo para ser una triunfadora en la taquilla. No se detiene ante nada y es capaz de hacer cualquier cosa para conseguir sus propósitos, que básicamente se centran en salvar su vida para poder poner a su hermano pequeño a buen recaudo, después de los incidentes ocurridos con los efectos de la nave extraterrestre que provoca las olas a las que se refiere el título.

Meterse en la piel de un personaje común, el de cualquier chica de instituto norteamericano que debido a circunstancias excepcionales se ve obligada a cambiar por completo, a estar alerta ante el más mínimo movimiento y a tener que defenderse de aquello que la rodea, sospechoso de ser algo o alguien hostil, es un regalo para cualquier intérprete.

Dominar la situación incluso cuando se está en inferioridad de condiciones es uno de los ingredientes del éxito, porque no hay espectador que no quisiera, teniendo que pasar por lo mismo, ser aquel en el que el resto de personajes tienen puestas sus esperanzas.

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