Hacía tiempo que Albert Boadellano daba qué hablar. Mejor dicho, qué escribir. Se ha visto en la web de la compañía teatral que fundó, Els Joglars, una larga carta de cinco folios, en la que critica sin piedad una obra de Teatro que se representa en Barcelona, donde él mismo es parodiado.

El título de la obra es “UBÚadella”, donde se mezcla el título de una obra que el propio Boadella escribió con Els Joglars, donde parodiaba a Jordi Pujol y le valió la enemistad del catalanismo desde entonces, y su propio apellido. Este montaje está protagonizado y dirigido por Víctor Álvaro, y se representa en la sala Almeria Teatre, en el barrio de Gràcia.

En su furiosa carta, el dramaturgo dice de todo a Álvaro, le trata de “tonto útil”, de “inepto”, y habla de “expansión de esta demencia generalizada, capaz de contar con el colaboracionismo de mi propio gremio en la deriva moral y cívica de una sociedad. Un gremio que en Catalunya ha perdido la dignidad y la tradición de enfrentarse al poderoso o al menos servir al pensamiento libre e independiente".

Lo dice por que varios ex miembros de Els Joglars han manifestado su malestar por el radicalismo actual de Boadella, que le llevó a autoexiliarse en Madrid y a vivir de los favores de Esperanza Aguirre, que le nombró Director de los madrileños Teatros del Canal, ciudad donde según él es adorado.

Todo empezó por que un amigo de Boadella estuvo presente en el coloquio posterior entre el público y el autor de la obra en el Almeria Teatre, lo grabó en audio y lo hizo llegar al dramaturgo.

Y le dolió escuchar, como hemos dicho, a ex miembros de Els Joglars quejarse de cómo es él actualmente, intratable para ellos.

Al propio Boadella, que se queja de que en Catalunya “no hay enfrentamiento al poderoso”, se le podría recordar que hace unos meses, como contó esta publicación, dirigió una nueva versión de “Don Carlo” de Giuseppe Verdi convirtiendo al tirano y prepotente Felipe II de la ópera en una especie de Michael Landon en “La casa de la pradera”. Y que dicha versión contó con la bendición nada disimulada de otro Rey Felipe, el VI.

Boadella defendió fanáticamente entonces a Felipe II, presentándole como un benefactor de la Cultura en España como no hubo otro, y que las acusaciones hacía él de ser una especie de viejo verde robanovias o de tirano eran calumnias.

Víctor Álvaro, al enterarse, contestó al dramaturgo: “Le invito a que venga a ver la obra en primera persona, en vez de hacer críticas sólo de oídas”.

También le dijo: “Para ser alguien que no te llega a la suela del zapato, que me dediques tanto tiempo, esfuerzo y palabras es un grandísimo honor”, y que le sorprende que si importa tan poco para él, le dedique un texto de cinco folios.

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