2015 fue el año de Blanca Suárez. Uno más, porque desde 2011, en que interviniera en La piel que habito y fuera candidata al Goya a la mejor actriz revelación, e incluso desde 2007, cuando brillaba en la serie de Televisión El internado, sus años han ido siendo todos. Pero en el que acaba de terminar, su nombre ha estado a la altura de las más grandes estrellas, y se ha consagrado definitivamenteen ambos medios, gracias al éxito de la mini serie Los nuestros, que pudo verse en Telecinco, o de Carlos, Rey Emperador, que emitió TVE, y a los taquillazos que supusieron Perdiendo el norte, a principios de 2015, y Mi gran noche, a finales.

Su interpretación de Paloma, personaje peculiar y único entre tantos como se daban cinta en el programa de fin de año que se grababa en el film de Álex de la Iglesia, la colmó de buenas críticas y la hizo sumar a su corta pero fulgurante carrera un nuevo director con el que muchos quieren trabajar pero pocos pueden hacerlo.

Y es que Blanca, habiendo empezado a trabajar como actriz desde hace solo nueve años, ya se ha puesto a las órdenes de dos incontestables de nuestro Cine, dos grandes profesionales que generan admiración dentro y fuera de España: por un lado, Pedro Almodóvar, con el que ha interpretado a Norma Ledgard en La piel que habito y a Ruth en Los amantes pasajeros, y por otro, Álex de la Iglesia, a quien le ha regalado la divertidísima Paloma.

Y a punto están éste último y la intérprete de volver a coincidir en un proyecto, porque ya se ha anunciado que Álex y Blanca serán el director y la protagonista de El bar, una historia que se augura trepidante a pesar de contar, como apuntan título y premisa, con un solo escenario. Los presentes en él estarán bajo la presión de quien no les permite moverse a riesgo de ser eliminado, argumento que nos puede remitir al cine de Quentin Tarantino, o al cortometraje Mirindas asesinas, primera genialidad que firmara De la Iglesia.

Blanca será compañera de reparto de Mario Casas, que rodará por tercera vez con Álex, tras Las brujas de Zugarramurdi y Mi gran noche, donde pese a interpretar con tanta gracia como ironía a un ídolo de la música, no ha conseguido, y ya van unos cuantos ninguneos, candidatura al Goya.

Tampoco Blanca la ha logrado, aunque sí opta al premio Feroz a la mejor actriz de reparto, en la que será la tercera edición de estos galardones.

No lo tendrá fácil para ganar, pero con su nominación queda claro que Blanca no es solo la reina de la alfombra roja, o verde, según qué casos y qué ceremonias, sino que además puede medirse con compañeras de talla infinita, porque siempre va a conseguir estar a su altura.

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