Nos lo cuenta la página web El Cine De Lo Que Yo Te Diga, especializada en cine, y es que una productora cinematográfica de Málaga, la tierra natal del actor y cineasta Antonio Banderas, tiene un proyecto que es llevar al cine la vida de Bernardo de Gálvez, Gobernador español de Louisiana en el siglo XVIII y que tomó parte en la Guerra de la Independencia de Estados Unidos (1776-83).

No sabemos si con él mismo encarnando a Gálvez o no, pero la cosa queda ahí. Lo más curioso es que es un personaje histórico apenas conocido en España, su país natal, pero mucho más conocido en EE.UU.y que tiene un retrato en el Congreso estadounidense (el Congreso de los Diputados federal), además de una estatua ecuestre en Washington.

En la Casa de América de Madrid hay todavía una exposición dedicada a Gálvez, con historiadores que conocen de pe a pa su vida. Incluso se quiere hacer una suscripción popular para erigirle una estatua en Madrid, al lado de la estatua de Cristóbal Colón.

Eso sí, hace tiempo, Bernardo de Gálvez tuvo la suerte de que su vida fuera contada en la radio, en el programa “A vivir, que son dos días” (Cadena SER), por parte de Carlos López Tapias, el autor precisamente del artículo que aparece en la web cinematográfica antes aludida.

Hay también un libro que se basa en la vida de Gálvez, y la adaptación del mismo al cine es lo que le han ofrecido a Antonio Banderas. Cuentan los autores del mismo, Miguel Del Rey Vicente y Carlos Canales Torres, que titulan “Bernardo de Gálvez.

De la apachería a la épica intervención en la independencia de los Estados Unidos”, que Gálvez, siendo Gobernador de Louisiana, decidió tomar parte en la guerra de 1776-1783 quitándole a Inglaterra la ciudad de Pensacola.

El porqué de ello, según ellos, no fue por plegarse a intereses franceses para perjudicar a Inglaterra, sino por que Gálvez creía que ayudando a los norteamericanos en su independencia, España ganaría hegemonía en América, aunque la Florida ya no era colonia suya, y los ingleses quedarían relegados al Canadá.

El libro también cuenta algo que poco se conoce: cómo hubo españoles que tuvieron trato con los indios, que tanto convivieron como se enfrentaron en guerras. Luego lo enlaza con el propio personaje, y cómo veía él lo que podría hacer para beneficiar a España, que entonces, aparte de Louisiana, tenía California y Texas como otras colonias en los actuales EE.UU.

Veremos, entonces, si lo acepta Banderaso no, pero es un asunto de gran interés histórico, aunque el cine, sobre todo el americano, lo ha tratado de manera demasiado maniquea, donde en la guerra aquella los ingleses siempre eran malvados y asesinos, todo lo contrario de los santos en vida que parecían los norteamericanos independentistas. Sólo en la comedia “Dulce libertad” de Alan Alda se veía algo que quería romper aquello, como Michael Caine haciendo de un actor inglés bohemio que se tomaba siempre a broma aquello de que su personaje de militar inglés tenía que ser un malvado de una sola pieza. Acabó convirtiéndolo en todo un playboy, capaz de seducir a una norteamericana patriota que interpretaba Michelle Pfeiffer.

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