Se titulará Happy End, la protagonizará Isabelle Huppert y tendrá en la inmigración uno de sus focos argumentales, aunque al parecer, la auténtica sinopsis, el centro alrededor del cual girarán las subtramas, ese continúa siendo un misterio. Pocos datos más se tienen de la nueva producción del alemánMichael Haneke, uno de los mejores directores del mundo, pero también uno de los más temidos.

Haneke espanta a quienes esperan el clásico entretenimiento que en concepto se da por hecho que ofrecen las películas.

No porque las suyas se hagan pesadas, aunque alguno de sus títulos, caso deLa cinta blanca, no cuente con el ritmo que millones de espectadores reclaman en una sala oscura. No, espanta porque las películas demoledoras, admiradas y admirables, fundamentales en las listas de eruditos, no tienen cabida en la elección de quienes solo pretenden olvidar un rato el lado perverso de la existencia.

Haneke, al igual que el danés Lars von Trier, admite su determinación de no dejar al espectador indiferente, y al repasar su filmografía puede observarse que la coherencia entre la intención y el resultado es absoluta.

Desde que se diera a conocer internacionalmente conel Funny Games anterior al que Hollywood le encargara replicar en el idioma su industria, hasta que ganara el Oscar a la mejor producción de habla no inglesa en 2013 con la estremecedora Amor, ninguna de sus obras ha ablandado el listón de la crudeza que, al contrario, parece subir en cada título.

Por eso, cuando uno descubre que en su próximo trabajo tocará el tema de la inmigración, puede imaginar que su mirada no será inocente.

Para él el mundo es un lugar hostil en el que el mal habita en medio de la cotidianidad y cualquiera puede ejercerlo en el momento menos esperado. En La cinta blanca afirma que la educación es capaz de prevenirlo todo, pero tanto esa película como la que quiera citarse de su trayectoria, concluye que la naturaleza humana no es capaz de detener aquello a lo que el hombre parece irremediablemente abocado.

La actriz francesa Isabelle Huppert, musa del director desde La pianista, estuvo a su lado en El tiempo del lobo y en Amor, por lo que Happy End supondrá la cuarta colaboración de un tándem único al que nunca se cita cuando se enumeran parejas de autores e intérpretes imprescindibles porque en lo referente al Cine europeo la memoria no suele alcanzar al país germano.

La película comenzará a rodarse a principios de 2016, y los cálculos apuntan a que, una vez más, esté lista para competir en mayo en el festival de Cannes...

de 2017. Allí Michael Haneke ha logrado dos Palmas de Oro, la primera por La cinta blanca y la segunda por su último título. Es de imaginar entonces que la expectación por despejar la incógnita de si se hará con la tercera estará muy presente.

Si la espeluznante Funny Games significaba Juegos divertidos y mostraba que para quienes los sufrían eran todo lo contrario, Happy End, que traducido a nuestra lengua quiere decir Final feliz, aventura una historia en la que ocurra cualquier cosa que desemboque en lo opuesto.

Así es la obra de Michael Haneke, un continuo retrato devastador en el que el realismo anula cualquier espacio para la sonrisa.

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