La industria del Cine está en temporada de premios y uno de los más esperados son los Globos de Oro, cuya lista de nominados ya ha sido anunciada. Como cada año, suele haber polémica por la elección de los candidatos, pero esta vez el foco del problema no ha sido el quién sino el dónde. Marte ha sido nominada a Mejor Película en la categoría de Mejor Comedia y evidentemente eso ha generado cierta controversia.

Quien haya visto el film, convendrá en que el propósito de la última película de Ridley Scott no es principalmente hacernos reír. No obstante, es sabido que las cintas con semejante presupuesto, elenco y metraje, suelen tirar de un poco de humor con tal de que no quede un hueco libre en las salas.

Matt Damon tiene la oportunidad de sacar un poco de vis cómica en las escenas en las que su personaje graba su peculiar vlog.

Esto unido a unos 50 chistes sobre música disco suponen suficiente carga cómica como para que el espectador digiera mejor las más de dos horas de duración de la película. Pero aun así, es difícil considerar esta historia de un astronauta náufrago en el planeta rojo una comedia. El propio Damon se ha visto arrastrado a competir en la terna cómica con su papel de sufrido astronauta que trata desesperadamente de volver a Mamá Tierra.

No es la primera vez que la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood (los que organizan este sarao) juega con las categorías a la hora de confeccionar su lista de nominaciones. La búsqueda por tener el salón del Beverly Hilton repleto de estrellas consagradas sin tener que premiar la mediocridad, provoca un baile de contendientes entre las distintas categorías para conseguir así tener a las máximas celebrities posibles.

Por ejemplo, casos similares a este fueron las candidaturas de Johnny Depp y Angelina Jolie en 2010 en categoría de comedia por sus papeles en el no muy celebrado thriller The Tourist, película en la que si algo causaba risa era el guion.

Esta falta de criterio a la hora de confeccionar las nominaciones no hace sino posicionar a los Globos de Oro como una gala que persigue más el entretenimiento que el prestigio, sintiéndose cómoda con esa etiqueta de “Antesala de los Oscars”, menos académica pero más divertida.

Su cercanía, su omisión de categorías técnicas, su humor políticamente incorrecto o su Ricky Gervais son características que convierten la gala de los Globos de Oro en un “hemos venido a emborracharnos, el resultado nos da igual.”

La gala ha convertido su ambiente distendido en su seña de identidad, por lo que el año que viene volverá a correr el champán por las mesas y por supuesto, habrá baile de categorías para que se lo pierdan las menos estrellas posibles.

Hay que asimilarlo.

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