Que Mad Max: Furia en la carretera, Del revés, Marte (The Martian) o Star Wars: El despertar de la Fuerza entre los estrenos más comerciales o Nightcrawler, Whiplash o Foxcatcherentre los títulos de menor envergadura iban a ser citados en las listas de favoritos de casi todos los espectadores de Cine de 2015 era algo más que obvio. Pero como la decena suele quedarse corta, por mucho que se reniegue de la calidad que nos rodea cuando vamos a acudir a una sala a disfrutar de una película, urge hacer una lista alternativa en la que incluir todas aquellas que nos gustaría meter pero no caben.

2015 nos ha dado cintas preciosas, como Nuestro último verano en Escocia, comedia británica agridulce con la nominada al Oscar por Perdida Rosamund Pike como cabeza del reparto, pero en la que los niños son los auténticos protagonistas, o la cubana Regreso a Ítaca, en la que el reencuentro de unos amigos da lugar a una visión muy distinta del pasado que vivieron. Preciosa, pero muy dura, también hay que aclarar.

Se ha hablado de importantes regresos, como el de Sam Mendes, que estrenó el último Bond, de Steven Spielberg, que tras Lincoln firmó una de las obras maestras del año, El puente de los espías, o el de Robert Zemeckis, con la estupenda El desafío, pero también lo ha hecho David Cronemberg, con la extraña y fascinante Maps to the stars.

Denis Villeneuve tampoco ha faltado a su cita y nos ha entregado un trabajo mayúsculo titulado Sicario, pero no ha sido esta la única película admirable con asesino a sueldo como protagonista, porque Sicarivs: La noche y el silencio, con un sensacional Víctor Clavijo, ha sido uno de los mejores títulos vistos en 2015, aunque haya pasado mucho más desapercibido.

Tampoco tuvo apenas repercusiónTiempo sin aire, trabajo magistral, también durísimo, de Samuel Martín Mateos y Andrés Luque que al menos ha conseguido una candidatura a los próximos Goya: mejores efectos especiales.

La que no opta a Goya alguno es un reestreno que en 1963 no se vio como mereció, y es que la censura maltrató La vida sigue, de Fernando Fernán-Gómez, hasta llevarla al olvido y ha sido en el presente año cuando ha conocido el éxito que entonces se le negó.

Más cine grande de 2015: Minúsculos: El valle de las hormigas perdidas, de nacionalidad belga, un film de animación sin diálogos en el que hormigas negras y rojas se enfrentan por un cargamento de terrones de azúcar.

O Mandarinas, el alegato antibelicista con el que Estonia compitió por el Oscar. TambiénVictoria, esa producción alemana, con la española Laia Costa como protagonista, del plano secuencia más comentado del año, con permiso de Birdman.

Michael Fassbender ha sido una constante en nuestra cartelera, pero antes que la alabadísima Macbeth habría que recordar su Slow West, peculiarísima película del oeste en la que nada es lo que parece. Tampoco lo que cuenta La verdad es muy habitual: el caso real ocurrido en 2004 de un grupo de periodistas, encabezados aquí por Cate Blanchett, que destaparon un escándalo que afectaba al presidente de los Estados Unidos, y por cuyo reportaje se vieron seriamente perjudicados.

Y El Rey de La Habana, del maestro Agustí Villaronga, un duro retrato sobre la marginalidad cubana focalizado en un chico que no tiene en ningún momento una vida fácil.termina el recordatorio de enormes películas que han pasado por nuestros cines este año pero que no encuentran sitio en listas de las que otros títulos parece que no pueden caerse.

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