En 2012, Walt Disney compró Lucasfilm, la productora de George Lucas que produjo y creó todas las películas de la franquicia desde su estreno en 1977, hace casi cuatro décadas. Y estos días estaba previsto el preestreno de la séptima parte de la saga, “Star Wars 7, El despertar de la Fuerza”,con los personajes protagonistas ya con una edad. Hasta ahí, bien.

Pero el prestigioso diario Le Monde decidió no admitir las condiciones que Disney, conocida por poner condiciones severas en sus obras, quería poner para asistir al mismo. En un artículo titulado “Star Wars 7: por qué ustedes no leerán la crítica del miércoles en LeMonde.fr”,dice que “las condiciones que la firma de las grandes orejas [Disney] puso a la asistencia de los periodistas a este preestreno nos parecieron inaceptables”, lamenta el diario.

Seguidamente, denuncia Le Monde que “como cada vez es más frecuente en los grandes estrenos hollywoodienses, hay ante todo esta avalancha de precauciones que rozan lo grotesco…” Luego, hace un balance de esas precauciones, que más que lo grotesco, rozan lo puramente paranoico.

Destaca la Prensa que Le Monde fue el único diario que decidió no aceptar las condiciones de la Disney, todos los demás las aceptaron, pero Le Monde lo tomó como una afrenta y por ello no había crítica de la película en la edición de Le Monde del miércoles, como es tradicional en el diario y en la Prensa francesa (las películas, en Francia, se estrenan los miércoles, y en España los viernes).

Entre otras, las condiciones eran “la obtención de un QRcode de acceso personal, subordinado a la firma de un formulario de acuerdo exigente, con lugar y horario secretos y comunicados la víspera por teléfono móvil, presencia anunciada de agentes de seguridad equipados con gemelos de visión nocturna…”

Asimismo, el diario francés también vio inaceptable la exigencia de la Disney de controlar el contenido de los artículos sobre la película, y también las críticas, “para no revelar elementos clave de la intriga de la película, a fin de dejar intacto el placer de los futuros espectadores”.

Y advierte la multinacional que “los críticos de Cine son invitados a reconocer que toda revelación de su parte a gente que no haya asistido a la proyección, constituiría un perjuicio para Disney/Lucasfilm, dando lugar a exigir reparación por ello”.

Después de lamentar la paranoia de la Disney con estos temas, Le Monde dice que “podemos comprender con Mickey Mouse que el ‘spoiler’ es un pecado.

Pero si no se habla de lo que pasa en la pantalla (la intriga de la película), ni de los personajes que la forman, no queda más que los paisajes y los trucajes”. Y citan a sus lectores al viernes, a conocer “todo lo que nos pareció interesante, o no, de la película”.

Mientras otros medios se venden para conseguir la exclusiva, o lo que sea, Le Monde ha preferido conservar su dignidad y no venderse al peor postor.

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