Un 16 de noviembre de 1992 nace José Saramago en el seno de una familia campesina en la freguesia la Azinhaga, cerca del Tajo, al noreste de Lisboa.Comprometido y consciente del mundo en el que vivía, con una consciencia activa y cultivada día a día, el escritor parecía tratar de advertirnos,de advertir a sus lectores:

«Yo no soy nadie para decirle al lector que tiene que pensar. Lo que yo digo es...

Lo que más trabajo nos ha costado crear como especie, imagino, durante tantos millones de años... ha sido nuestro cerebro. Y gracias a él hemos hecho cosas magníficas. Y también gracias a él hemos hecho disparates y horrores. Pero no es tanto el hecho de las cosas buenas o las cosas malas que nos salen del cerebro. En el fondo, lo que a mí me parece y me gustaría estar equivocado, es que estamos renunciando poquito a poco a pensar.

Y eso es lo que a mí me asusta. Porque en un tiempo como el nuestro, en el que el mundo está cambiando a una velocidad increíble, nos están llevando en una dirección que no podemos ni imaginar las consecuencias. En lugar de estar todos debatiendo lo que está pasando, estamos siendo llevados, como resignados, como si... "como no podemoshacer nada... pues nos vamos". Y nos vamos ¿a dónde? ¿A dónde nos llevan?

Nadie nos está diciendo a dónde nos lleva. Y tampoco para qué. (...) Nadie nos está diciendo qué es lo que puede ocurrir mañana en el mundo. En un mundo donde los excluidos se están convirtiendo en una mayoría. Pero es que el ser humano se ha convertido en algo totalmente descartable. Llevamos años hablando sobre la suprema dignidad del ser humano (...) Y yo pregunto: ¿dónde está esa suprema dignidad del ser humano, que ahora mismo se le tira a la calle como si fuera...

basura? Y esto ocurre todos los días y no lo discutimosninos interrogamos ¿qué es lo que está pasando?»

Entregó el manuscrito de su obra Claraboyaa una editorial portuguesa en 1953. Saramago no obtuvo como respuesta "sería un honor publicarlo entonces" hasta una mañana de 1989. "Obrigado, ahora no", respondió el autor. Claraboyafue negada cuarenta y siete años atrás, cuando el escritor tenía treinta y uno y todos los sueños a punto -explicó Pilar.

Saramago no volvió a escribir hasta veinte años después. Tras su decisión de que no se editaría mientras viviera, un año después de su muerte, conocimos al fin la segunda novela del autor.

«La vida es una lucha de fieras, a todas horas y en todos los sitios. Es el "sálvese quien pueda", y nada más. El amor es el pregón de los débiles, el odio el alma de los fuertes. Odio a los rivales, a los competidores, a los candidatos al mismo pedazo de pan, o de tierra, o al mismo pozo de petróleo.

El amor sólo sirve como chanza o para que los fuertes tengan la oportunidad de disfrutar con las debilidades de los débiles.»

«Pero tal vez tenga que ser así durante mucho tiempo... El día en que sea posible construir sobre el amor aún no ha llegado todavía...»

Y resulta tan llamativa la precisión con queel genio se anticipaba...

Un 16 de noviembre de 2015 leemos en los titulares que10 cazas de combate franceses atacan la ciudad de Raqqa. Más odio frente al odio. Más miseria creada de nuestros cerebros. El día en que sea posible construir sobre el amor sigue sin llegar.

«Era luna llena, de aquellas que transforman el mundo en fantasma, cuando todas las cosas, las vivas y las inanimadas, murmuran misteriosas revelaciones, pero va diciendo cada cual la suya, y todas desencontradas, por eso no logramos entenderlas y sufrimos la angustia de casi saber y quedarnos no sabiendo.»

La última inquietud que mantuvo a Saramago comprometido con la palabra en su inacaba novelaAlabardasfue elpor qué nunca hubouna huelga en una fábrica de armas.

«Despacio, dos lágrimas brillaron en sus ojos. Oscilaron un momento, suspendidas del párpado inferior. Después cayeron. Sólo dos lágrimas. La vida no vale más que dos lágrimas».

Felicidades, genio. Gracias.

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