El rodaje de ‘Dauna, lo que lleva el río’ tuvo lugar en siete semanas, entre abril y mayo de 2014, con un grupo indígena de Waraos en el Delta del Orinoco, Venezuela. El equipo buscó para rodar una comunidad muy pequeña, poco intervenida culturalmente y sin electricidad. El modo de vida en la aldea no ha cambiado especialmente tras el paso de la grabación de la película por la zona, aunque sí que les ha marcado y están deseando que se haga “la segunda parte”. “Yo estoy seguro de que no son los mismos después de haber pasado por una experiencia cinematográfica.

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Yo les he vuelto a ver, se exhibió allí y la recibieron con mucha alegría, estaban encantados. Pero no cambian, el cambio no es tan perceptible en la vida de la aldea”, detalla Mario Crespo, director de la película.

A él, que reside en Caracas, sí le cambio, no solo la película, sino el haber estado durante quince años conociendo esa cultura y conviviendo con ellos. “Yo he cambiado mi visión respecto a ellos, desde el punto de vista de que les conozco más desde que en el año 2000 introdujimos el proyecto Con mirada propia”, apunta Crespo, que en marzo tiene previsto grabar también allí un documental.