Madrid puede tener muchos inconvenientes, incluso puede llegar a ser irrespirable, pero en oferta cultural, bajo el ratio (calidad-precio) es uno de los rincones de Europa donde puedes, totalmente gratis, visitar un variado número de exposiciones y eventos culturales. Es en otoño e invierno donde la ciudad levanta el telón de esta batería. Hablamos, no solo de los variados espacios independientes que se levantan en Lavapiés o la zona Centro y Malasaña… Espacios surgidos de la necesidad del momento con sorpresas sin desdeñar, o las salas expositivas más reconocibles en el ámbito privado, como Malborough, Helga de Alvear o la galería de arte Soledad Lorenzo.

Son todos, desde los espacios esporádicos hasta los oficiales, una ciudad que puedes recorrer de esta manera.

El Otoño en el museo Reina Sofía

La oferta “oficial”, la de los grandes espacios, tiene en el Centro de Arte Contemporáneo Reina Sofía su pequeño planeta (un gran microcosmos de lo mejor del Arte contemporáneo actual, español y foráneo. En otoño el museo renueva su catálogo de exposiciones, hasta el final del invierno, principio de primavera 2016. Un espacio público, que durante este mes de octubre ha inaugurado tres grandes exposiciones como “Nueva Babilonia” del artista holandés Constant Nieuwenhuys (1920-2005), uno de los fundadores del grupo COBRA. El artista desarrolló su obra sobre el concepto del espacio con el arquitecto Aldo Van Eyck.

Desarrollaron la teoría del «colorismo espacial», donde la forma, el color y la arquitectura se unifican. Nueva Babilonia es una recopilación de sus ensayos y maquetas urbanísticas, juegos de creatividad donde Constans creaba desde maquetas de nuevos edificios, pinturas, o desde dibujos y pinturas, maquetas, que mostraban su visión de una ciudad futura… En esos mecanos constructivos, hizo una proyección de cómo podría ser la sociedad, una nueva forma de vida en nuevos espacios.

Su utopía era que las construcciones se levantarían en suelo público y se entregarían a los ciudadanos de forma gratuita. La sociedad no trabajaría, viviría de hacer cosas creativas y los trabajos los realizarían robots. Una visión parecida a aquella sociedad en Eros y la civilización que Herbert Markuse dibujaba a mediados de los 50.

Libro de cabecera de las reivindicaciones sociales de los 60. Un nuevo horizonte de busca de la felicidad Los recursos existían y la producción ya podía responder a las necesidades de todos, simplemente había que repartir.

Ignasi Albali, su obraSin principio, sin final.Es un artista barcelonés, trabaja con textos, imágenes, objetos… con elementos de archivo, libros, documentos… Entre las cuestiones abordadas por su obra, destacan el análisis del lenguaje y la relación entre texto e imagen, las palabras y los objetos… sus relaciones psicológicas con las que juegan. En las propias palabras del autor. “Ordenar y clasificar, reordenar es una forma de comprender, saber qué cosas me parecen más importantes de todas que nos llegan, como todo lo que recibimos de los medios”, y añade… “todo esto me dirige primero hacia la poesía y posteriormente lo político”.

Otro de los sorprendentes espacios que podemos visitar en este tiempo otoñal, es la obra de Danh Vô, en el palacio de Cristal del retiro, una magnífica instalación que nos dirige hacia la relación del tiempo (la muerte) y las proyecciones humanas, ideológicas... de consumo; abstracciones como la religión dentro de un contexto de vida y muerte (nuestro contexto biológico del tiempo). Cómo lo solventa, uniendo diferentes objetos, como un crucifijo y una caja de cerveza junto a huesos, fósiles, restos…

Paseos al aire libre en el Retiro, las exposiciones en el Palacio de Velázquez, un espacio del XIX atento a la abstracción, pero también los paseos por el río, las exposiciones en el Matadero y sus eventos al aire libre.

La plaza en Otoño. Conciertos, performances, teatro… Todo bajo el sol de membrillo y sombras de hoja perenne, porque las caducas son parte de alguna instalación.

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