Entre corrupción, tramas mafiosas y servicios que no funcionan, hay una noticia que deslumbra. Es el fin de la restauración de la Fontana de Trevi, la fuente más famosa de Roma y una de las más fotografiadas del mundo.

Había estado cerrada durante casi un año y medio. Aunque hubo pasarelas para poder verla de cerca y barreras transparentes, incluso un recipiente con agua para depositar monedas, los visitantes que acudían a verla se iban decepcionados. Buscaban la bonita fuente en la que Anita Ekberg se bañó en "La Dolce Vita", de Federico Fellini.

Pues bien, a esta fuente ha vuelto el agua y su monumental estructura brilla más que nunca.Los 26 restauradores que han trabajado durante 17 meses han limpiado todas las estatuas y reparado los daños que habían provocado los turistas y el paso del tiempo. También han arreglado las fugas, instalado bombas de agua que evitarán nuevos problemas, y han colocado protecciones contra las palomas.

La presentación fue la tarde del martes ante los aplausos de cientos de visitantes que se emocionaron al encender las luces.

Las obras no han sido pagadas con dinero público, sino que las ha financiado la firma Fendi.

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