Hace más de tres décadas que nos dejó y dos que nos dejó su viuda, por lo que sus herederos, sus hijos, realquilaban la casa y al final la compró el Ministerio de Cultura español por medio de Ángeles González Sinde, entonces quien tenía su cartera.

Ha sido gestionada como lugar de encuentros culturales, pero el Ministerio de Asuntos Exteriores, que quiere dirigir totalmente cómo se difunde la cultura española en el exterior, se niega a seguir gestionándola si no se le cede el control total sobre ella.

Y así, la casa lleva meses cerrada desde la última actividad. Dos años ha estado con plena actividad, teniendo desde talleres a exposiciones, pasando por festivales de Cine. En mayo cerró.

Desde los tiempos de uno de los Ministros de Cultura de Zapatero, César Antonio Molina, la guerra interna entre ambos Ministerios nunca ha remitido, ni siquiera con el PP de Rajoy en el poder. La razón se dice que es que Molina se quiso hacer con el control del Instituto Cervantes y se enfrentó con Moratinos, entonces Ministro de Exteriores. Como en una telenovela, el enfrentamiento entre los dos tuvo su germinación aquellos días.

Y pese a que a Exteriores se le reprocha, con mucha razón, que su gestión exterior en favor de la Cultura española no es demasiado buena, sigue negándose a ceder control sobre todo el tema. En Cultura están tan hartos de la arrogancia de Exteriores que algunos de sus máximos responsables ya hablan de vender la casa al Gobierno mexicano, país de adopción de Buñuely donde fueron esparcidascasi todas sus cenizas al morir en 1983 (el resto en su Aragón natal, como recientemente confesaron sus hijos Juan Luis y Rafael), y al Conaculta (Consejo Nacional Para La Cultura y Las Artes).

En dicha casa, el cineasta aragonés vivió sus años de mayor fuerza creativa. Se instaló en México en 1946, a donde acudía a rodar una de sus películas. Llevaba ya siete años en el exilio, repartido entre varios países. En el país de Cantinflas se sintió a gusto, ya que en EE.UU. le perseguían por comunista, y se quedó definitivamente, adoptando su nacionalidad en 1949. Sus mejores películas allá rodadas fueron “Los olvidados”, “Nazarín”, “Ensayo de un crimen” y “El ángel exterminador”, magníficas, sobre todo la primera.En ellas contó con la colaboración en el guión de otro paisano suyo, Luis Alcoriza, aunque luego, ya en su etapa francesa, fue Jean-Claude Carrière quien le aportó otra fuerza creativa.

La mandó construir como un guiño u homenaje a la Residencia de Estudiantes de Madrid, donde se empezó a forjar su futura dedicación artística y conoció tanto a Federico García Lorca como a Salvador Dalí.

Otra causa del cierre momentáneo de la casa de Buñuel es la falta de fondos para que siempre esté abierta, además de mantenimiento, vigilancia, etc. Y para rematarlo, informes de cada uno de los dos Ministerios se contradicen uno a otro sobre quién debe pagar lo que cuesta el edificio.

¡No te pierdas nuestra pagina de Facebook!!
Haz clic para leer más