La película chilena En la gama de los grises, se estrenó el domingo 1 de noviembre en el marco del Festival Internacional de Cine lésbico, gay y transexual de Madrid (Lesgaicinemad), pocos días después de hacerlo en su país, el 29 de octubre ante un público que prácticamente llenó uno de los cines de la Sala Berlanga.

La cinta cuenta la historia de Bruno, un arquitecto que, en la búsqueda de fortalecer los cimientos de la vida que ha elegido, termina por ver desmoronarse los edificios de su identidad, del amor, la familia y la amistad.

Su crisis es profunda, más aún en una sociedad tan cerrada como la chilena, donde la presión social empuja hacia una heteronormatividad que no le acomoda al protagonista, menos cuando aparece en su vida Fer, un historiador que, además de enseñarle las entrañas de la capital chilena, le mostrará lo que es vivir la homosexualidad libremente.

La idea central del film es un fiel reflejo de la situación actual en Chile, ante el comienzo de la unión civil de parejas homosexuales, el debate y el enfrentamiento de los grupos tradicionales y más abiertos llena muchas páginas de la prensa, de Internet y, además, unas cuantas horas en televisión.

Pero se avanza. Y En la gama de los grises es una muestra de ello, porque, además de una escena casi explícita de sexo gay, no tiene pudor en mostrar lo que otros no se habían atrevido a hacer: la visibilización natural y sin caricaturas. Y es este su punto más fuerte.

Los puntos débiles, a mi gusto, se resumen en un metraje más extenso del debido (a pesar de durar 1 hora y 40 minutos), donde sobran varias secuencias de culos y puentes, además de ciertos momentos innecesarios para la trama y para dibujar a los personajes.

En contraste, faltan escenas tan relevantes como su primera comida juntos y el primer beso frustrado de los protagonistas, de lo que solo nos enteramos después por sus comentarios. Quizás peca también de algo de languidez el protagonista, pero parece que no da más de sí tampoco.

Su estética es bastante neutra y nada relevante, pero su canción final merece toda la atención: Disfruta, de Carla Morrison, es un broche perfecto para una película que, si bien deja con buen sabor de boca, tiene algunos problemas que terminan por restarle puntos en la suma final.

No obstante, rescato su valentía y su necesaria presencia en las salas de cine chilenas.

En la gama de los grises

Una película de Claudio Marcone.

Con Francisco Celhay, Emilio Edwards, Daniela Ramírez, Matías Torres, Sergio Hernández y Marcial Tagle.

Chile. 2015

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