Los libros así lo cuentan y nadie podrá cambiar el hecho de que el argentino Diego Armando Maradona ha sido uno de los mejores jugadores de Fútbol de la historia a nivel internacional. Su llegada al club Sociedad Deportiva Fútbol Nápoles, ha originado en Napoli una revolución tal que sus habitantes depositaban una fe ciega en él no solo en lo futbolístico sino además en la posibilidad de que la humilde ciudad del Sur grite fuerte en toda Italia. Llámese fenómeno o como se pretenda denominar, La Pulga (como así solían apodar a Diego) supo despertar las esperanzas de todos los tifosos napolitanos, a quienes se les derramaba una lágrima de felicidad con cada triunfo en las ciudades del Norte.

Entre emociones, alegrías y festejos, países vecinos comenzaron a tomar nota del éxodo y en solo cuestión de poco tiempo, el astro argentino ya se había ganado el corazón de miles y miles de personas que vivían un complicado contexto social atravesado por pandillas, drogas y Corrupción. A pesar de ello, milagrosamente Maradona no se cansaba de crear hazañas dentro de la cancha y, levantando el primer título de campeonato para el club, el argentino marcó un impacto socio-cultural inmenso: las costumbres napolitanas no sólo se difundían en Italia sino también alrededor del mundo, llegando de forma muy rápida al país que vio nacer al número 10: Argentina

Buenos Aires, capital argenta, ha sido desde aquella época hasta el día de hoy, un imán para infinidad de turistas que arriban al país en busca de degustar un asado, un buen vino y tomar unos placenteros mates. Lo fascinante se encuentra en lo que para un napolitano representa la citta di Buenos Aires: la cuna donde nació El Pibe, las raíces de quien tantas satisfacciones le ha dado de pequeño, a su padre y a su abuelo.

Vídeos destacados del día

Un napolitano ve en cada argentino un reflejo idéntico de su forma de ser, sus gestos, formas de hablar y costumbres culturales tan propias del Sur de Italia. Camisetas de Argentina en Napoli, camisetas de Napoli en Buenos Aires, el nombre de Maradona en una angosta calle partenopea y el mismo nombre en un antiguo y vigente estadio de fútbol argentino. Esto es el resultado, místico aunque inigualable, de lo que un hombre con tan solo una pelota de fútbol ha generado en ambas ciudades tan distantes entre sí. Y siempre recuerdo a un amigo napolitano que solía decirme: "los hijos de Napoli están en Argentina". Pues ahora entiendo todo.