En el muy recomendable ensayo El estilo trascendental en el Cine: Ozu, Bresson, Dreyer, Paul Schrader analizaba la obra de estos tres cineastas en busca de una síntesis que definiera el anhelo y la capacidad del medio cinematográfico para tratar temáticas de tipo metafísico. Hay algo de trascendente enSlow West, debut del teclista John MacLean (ex-miembro de las bandas de culto The Beta Band y The Aliens), una propuesta que guarda ciertas similitudes con The assassination of Jesse James by the coward Robert Ford(2007), de Andrew Dominik, pero distinguiéndose de este y otros tantos westerns estrenados en el nuevo milenio gracias a una voz propia con la que el director escocés ha logrado tejer su relato.

MacLean adopta con habilidad las convenciones de un género que parece resistirse a desaparecer de las salas de cine. Mucho ha llovido desde que, en 1992, Clint Eastwood firmara una de sus mejores películas, Unforgiven, con la que el westernpareció recuperar una dignidad perdida en la década de los ochenta mediante indigestos cócteles de clichés y comedias comoSunset(1988) de Blake Edwards, o¡Three Amigos!(1987) de John Landis. Las más recientes y populares aproximaciones han sido firmadas por cineastas consagrados que han sabido llevar el far west a su terreno:Brokeback Mountain(2005) de Ang Lee,Django Unchained(2012) de Quentin Tarantino, o la irregular The Lone Ranger(2013) de Gore Verbinski, por mencionar algunos títulos relevantes.

El misterioso Silas, interpretado con solvencia por un magnético Michael Fassbender, conserva ciertos ecos del personaje de William Munny, el protagonista de la oscura y crepuscularUnforgiven.Ambos representan a la perfección el estereotipo del forajido que huye de su pasado, que carga con el remordimiento y la mala conciencia como una losa sobre sus espaldas.

Sin embargo,Slow Westdestaca no por una atmósfera sombría, sino más bien cálida y colorista. El destacable trabajo de fotografía de Robbie Ryan ayuda a generar un clima sosegado y místico que, junto a la banda sonora de Jed Kurzel (autor de la siniestra y estimulante partitura de The Babadook), y lalírica -en ocasiones excesiva- y profundidad de los diálogos del propio MacLean, conforman una historia sencilla en su planteamiento, con adecuadas dosis de moralina e ironía.

El tono y la mirada de la película son los del protagonista, el joven escocés de alta alcurnia que decide emprender un viaje a través del salvaje oeste en busca de su amada, un personaje defendido por el joven pero veterano actor australiano Kodi Smit-McPhee, el niño deThe Road (2009), cuya pureza, romanticismo, e inocencia le llevan a darse de bruces una y otra vez a lo largo del periplo. Su antítesis, Fassbender, con quien se ve obligado a forjar una peculiar asociación, asumirá el rol de ángel guardián y espejo en el que el muchacho se niega areflejarse. La relación entre ambos, que remite en su esencia al subgénero de las buddy movies, es el motor de una historia que culmina en un tiroteo climático rodado con firme pulso narrativo.

En resumen,Slow Westes una película plagada de buenos propósitos y bellas imágenes, capaz de sacar el máximo rédito a los paisajes y localizaciones naturales de Nueva Zelanda y Escocia. Aunque su carga intencionadamente poética puede resultar farragosa para algunos paladares, el buen hacer del reparto, una duración comedida, y una realización sobria y más que correcta, convergen en un visionado apacible y ameno.

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