Álex de la Iglesia es un profesional superdotado. Domina la comedia, el drama, el terror, es un productor maravilloso y como director es verdaderamente único. Por si fuera poco, sus repartos son siempre redondos, logra dar con el actor perfecto para todos los personajes que pueblan sus películas, y cierto es que suele contar con muchos. Si nos centramos en su última cinta, Mi gran noche, volvemos a encontrar un elenco enorme de intérpretes, a cual más famoso, entre los que destacan Mario Casas, Carlos Areces, Blanca Suárez o Terele Pávez.

Pero todos los focos se dirigen, inevitablemente, hacia otra estrella.Se trata de Raphael, uno de los máximos exponentes de la canción en España, un verdadero mito que hace décadas ya protagonizara cerca de una decena de películas y que ahora vuelve a la gran pantalla, como en su día le ocurriera a Tony Leblanc en Torrente, el brazo tonto de la ley, para recibir los aplausos tanto del público como de la profesión.

Y se los merece, porque el trabajo de Raphael en el film es de una perfección estremecedora, Se introduce en la piel de Alphonso, el villano de la función. Y ejerce como tal con el acierto de quien emana el aura terroríficaque incita a no acercase a él aunque lo pida.

Poco más se puede contar de la gran creación del cantante en la película de Álex. Apenas se ha dicho nada hasta ahora y así debe seguir siendo, para el disfrute de los espectadores que la vean en el futuro.

No sabemos, lógicamente es imposible hasta que no se lea el contenido del sobre, si ganará el Goya. La categoría en la que competiría, de encontrarse en las listas de nominados, fue hasta hace poco objeto de conjeturas, ya que podría incluso ser considerado como actor revelación al no haber sido previamente propuesto por ningún productor a optar al premio, y no lo ha sido porque en los años en que hizo Cine no existían los Goya.

Aunque sería extraño verlo en ella: Raphael es una eminencia para un casillero de tintes primerizos.

En Mi gran noche, al ser una película coral, todos son secundarios, así que situarlo en actor de reparto tampoco sería una mala idea, pero la Academia ha decidido, y así lo ha comunicado Álex de la Iglesia en su cuenta de Twitter, que compita como mejor actor protagonista.

El personaje de Alphonso tiene entidad para ocupar esa categoría. Recordemos que Marlon Brando en El Padrino o Anthony Hopkins en El silencio de los corderos serían secundarios si tenemos en cuenta su tiempo en pantalla, pero su legado, ya en el momento de estrenarse ambas películas fue tan inmenso que hasta el Oscar como protagonistas se quedaba corto.

Independientemente de este detalle, lo que es evidente es que Raphael realiza un trabajo épico que se merece todos los premios de la temporada. Y si los obtiene recibiría las mayores ovaciones de las noches en que los recoja.

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