Robert De Niro para Toro salvaje, Christian Bale en El maquinista, Tom Hanks al convertirse enNáufrago, Renée Zellweger cuando se transforma en Bridget Jones o Toni Collette, la madre del niño de El sexto sentido, que para obtener el papel que la lanzó a la fama, el de la protagonista de La boda de Muriel, una chica obesa con problemas para tener novio, afirmó en su momento habérselo comido todo para ganar los quince kilos que necesitaba. Todos ellos son estrellas que se han sometido a los rigores del régimen de cara a conseguir pesar lo que necesitaran para cada rodaje.

Engordar o adelgazar parece fácil, pero es tan complicado como llorar de manera convincente, sólo que lo primero, lógicamente, requiere de más tiempo.

El último en llamar la atención con su físico ha sido el actor Matthew McConaughey, que ya logró un Oscar mutando a esqueleto en Dallas Buyers Club, y al que volveremos a ver en 2016 con un aspecto irreconocible. En este caso su personaje se llama Kenny Wells y es un empresario gordo, calvo y desesperado que hará lo imposible por conseguir oro en Indonesia.

Hasta alli se ha ido a rodar el equipo, además de a Nueva York, y las instantáneas del actor han dado la vuelta al mundo. A alguien a quien hemos visto con el pelo largo y coleta en la mini serie True Detective no se le asimila con rapidez de esta otra manera.

Pero hay que reconocer que, quitando el mérito de maquillaje y peluquería, que es también un arte, Matthew ha dado, con éste, otro giro fascinante a su carrera, desde que fuera el ídolo de jovencitas de sus comedias románticas hasta que se ha dedicado por completo al Cine que logra premios.

Aunquerecordemos que Lone Star, Tiempo de matar o Contactlas hizo mucho antes de que su nombre se escribiera con mayúsculas.

McConaughey tiene algunas películas malas, cierto: Sáhara, junto a Penélope Cruz, o Como locos... a por el oro, con Kate Hudson, le pusieron las cosas muy difíciles para que fuera considerado un buen actor, pero no es la primera vez que el cambio de la comedia al drama eleva las posibilidades de ser más apreciado.

Les ha ocurrido a unos cuantos, también españoles, caso de Antonio Resines al rodarLa buena estrella. Desde entonces, algunos de los ojos que simplemente lo miraban pasaron a admirarlo.

La película por la que ahora destaca McConaughey es Gold (Oro), y la dirige Stephen Gagham, responsable de Syriana y guionista de Traffic, la joya de Steven Soderberg acerca del imperio de la droga en la frontera de Estados Unidos con México.

En la cinta lo acompaña Bryce Dallas Howard, o lo que es lo mismo, La joven del agua.Tres nombres interesantes para una película que ya va teniendo muy buena pinta.

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