No era la favorita y a muchos les sorprendió su elección. El pasado 29 de septiembre la Academia de Cine escogió la frágil y bella historia de Loreak para representar a España en la próxima edición de los premios Oscar, en la categoría de mejor película de habla no inglesa. Sus competidoras, Magical Girlde Carlos Vermut y Felices 140de García Querejeta no han podido vencer a este delicado filme rodado íntegramente en euskera. La primera preselección tendrá lugar a mediados de diciembre, y no será hasta el 14 de enero cuando se anuncien los nombres de las cinco películas que finalmente irán a la gala.

La obra de Jon Garañoy José Mari Goenaga se une a una lista de propuestas bastante arriesgadas, junto a otras candidatas como El nuevo testamento del belga Jaco Van Dormael o El clan del argentino Pablo Trapero.

Loreak es una historia plagada de paralelismos y metáforas: Ane no puede ser madre, Lourdes no quiere tener hijos, Teresa acaba de perder al suyo. Una historia que gira en torno a tres mujeres, cuyas vidas quedan entrelazadas para siempre a través de un elemento tan frágil como las flores. Todo gira en torno a ellas, hasta llegar a lo absurdo ¿Seguro que son sólo flores? Durante todo el filme actúan como metáfora de la vida, son las protagonistas de cada secuencia y las encargadas de marcar los giros narrativos de este melodrama.

Con una delicada y cuidada puesta en escena, se consiguen planos muy estéticos en los que la luz juega un papel fundamental. La fotografía tiene un tono pálido, que no refleja otra cosa que el desasosiego y la tristeza del tiempo presente.

El equilibrio parece imposible en nuestras tres protagonistas, que durante toda la película andan desorientadas sin saber muy bien cómo actuar.

Muchas veces cuesta llegar hasta ellas, sentimos que estamos fuera y por eso las vemos lejanas, a través de cristales, como si de una pantalla dentro de otra se tratase. ¿Por qué todo esto por unas flores? ¿Pasaría algo así fuera de la pantalla? Y es que, realmente, no son sólo flores. No en esta película.

Loreak nos presenta el drama de la vida, el devenir trágico de los acontecimientos, a través de una banalidad muy poderosa. Jose Mari Goenaga y Jon Garaño recrean sentimientos y emociones a través de su puesta en escena. A lo largo de toda la película podemos apreciar ese símil constante entre las flores y la vida, la decadencia a la que estamos condenados y de la cual no podemos huir.

Aun así, lo trágico es bonito en Loreak, la manera de contarnos cuál es nuestro destino y la forma de representar la vida que nos rodea se hace a través de lo bello, lo frágil, lo efímero. Las flores. En el concepto de vida siempre queda implícito el desgaste que nos lleva a marchitarnos poco a poco. Vivir significa estar muriendo, y de eso ninguno podemos escapar.

Y los únicos culpables en toda esta historia somos nosotros mismos, como dice uno de los personajes en la película “¿quién dejó de hablar a quién?”.Al final todos somos sólo eso,flores.

La elección de Loreak es ciertamente arriesgada, pero cuenta con los componentes necesarios para recibir el reconocimiento internacional que se merece. Cada elemento de la película, desde la producción hasta la cartelería, se ha trabajado con sumo cuidado, teniendo en cuenta hasta el mínimodetalle. Por esta razón nos cuesta tanto encontrar alteraciones que provoqueninestabilidad en el filme. Si algo reina en Loreak, además de las flores, es la armonía.

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