El estreno de Spectre, la última película de James Bond, número 24 de la saga, es inminente. El 6 de noviembre el agente secreto, junto con sus coches, los artilugios de Q, las escenas de acción y el villano correspondiente tomarán la cartelera española, y a lo largo del mes en todo el mundo.

Además de todos ellos, a Bond lo acompañará su chica, que en este caso es la francesa Léa Seydoux, conocida por pocos gracias a su intervención en Midnight in Paris,y por muchos más debido a su protagonismo en La vida de Adele. También aparece Monica Bellucci, pero la escasez de su presencia es tal que como alguien tenga que salir un momento de la sala, cuando regrese se habrá perdido a la actriz italiana.

¿Puede hablarse de Chica Bond en el caso de Monica? En su visita a Madrid ha asegurado que no, que ella no es más que una Mujer Bond, observación acertadísima que habría que aplicar también a otras de la saga, caso de Bérénice Marlohe, que en Skyfall no puede tampoco considerarse una de ellas. De hecho, en el momento del estreno de la primera cinta de Sam Mendes dentro de la saga fue uno de los elementos que llamaron la atención: la falta de un personaje femenino al que situar en dicho casillero. Y, ¿casualidad? está considerada una de las mejores películas de 007.

Y es que hablar de las Chicas Bond en el siglo XXI es algo complicado. Charlize Theron, una de las candidatas a serlo, siempre se ha negado a formar parte de la lista.

¿Hasta qué punto para una actriz es, más allá de rentable, un trabajo positivo en su carrera? Sean buenas o malas en la trama, suelen tratarse de personajes muy bien preparados, aunque inicialmente no lo parezca, capaces de manejar armas y de pelear con quien haga falta embutidas en elegantísimos trajes que jamás salen perjudicados.

Es decir, existen en un universo que aceptamos como glamouroso pese a la circunstancia de cine de acciónque se dé en cada momento. Es la compañera de James Bond y a ese respecto su función es bastante equivalente, lo cual es hasta positivo. Pero por otro lado no dejan de ser chicas a la sombra del agente, siempre jóvenes y espectaculares, que tarde o temprano van a caer rendidas en sus brazos...

El estereotipo acaba brotando.

Interpretar a una de ellas puede ser un trampolín de visibilidad para las elegidas. O las lanza al estrellato, como a la Olga Kurylenko de Quantum of Solace, o las convierte en icono, caso de una Halle Berry ya consagrada y con Oscar que consiguió romper el molde creado por Úrsula Andress en Dr. No cuando rodó su salida de la playa en Muere otro día. Pero son logros estéticos, no de composición de personaje, y tal vez sea eso lo que haga que algunas actrices no vean bien formar parte del grupo.

¿Podría renovarse el concepto de Chicas Bond para próximas entregas? Eso sería como ver a James aparcando su condición de agente secreto. Hay cosas que nacieron así para permanecer de ese modo, y si algo funciona, ¿por qué cambiarlo?

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